<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542</id><updated>2011-11-02T01:34:52.566-03:00</updated><title type='text'>NoDigasNada</title><subtitle type='html'>La entrada es gratis, la salida vemos...
Una mentira tras otra. Y algo de verdad también. Al por mayor y casi todos los días. Casi.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>33</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-6908370320360132218</id><published>2007-10-28T16:45:00.000-03:00</published><updated>2007-10-28T16:58:31.581-03:00</updated><title type='text'>HASTA AQUI NO MAS</title><content type='html'>Ahora soy yo el que no dirá nada. Es verdad, este blog "no va para ninguna parte". El autor de ese tan predecible comentario tenía razón. Hasta acá no más llego. Podría detallar varias excusas, pero mi conexión a internet es demasiado lenta. Agradezco las buenas vibras enviadas por fibra óptica. Lo pasé bien escribiendo estas historias y leyendo blogs. Quién sabe si algún día alguno de estos relatos forme parte de una edición impresa que seguramente terminará vendiéndose en un estante de supermercado por menos de un dólar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien quiera escribirme puede hacerlo a &lt;a href="mailto:negrosuperstar@gmail.com"&gt;negrosuperstar@gmail.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recibo todo tipo de ofertas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ja!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negrosuperdecadente&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-6908370320360132218?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/6908370320360132218/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=6908370320360132218&amp;isPopup=true' title='23 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/6908370320360132218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/6908370320360132218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2007/10/hasta-aqui-no-mas.html' title='HASTA AQUI NO MAS'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-693774286528455121</id><published>2007-08-01T22:35:00.000-03:00</published><updated>2007-08-01T23:00:20.805-03:00</updated><title type='text'>¡Dudo!</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RrE1i2PJPcI/AAAAAAAAABE/Gj4PckTstdk/s1600-h/dudo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093911526323600834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RrE1i2PJPcI/AAAAAAAAABE/Gj4PckTstdk/s320/dudo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;A&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;lberto e &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/06/prueba-de-fuego-iv-una-cobra-noble.html"&gt;Isabel&lt;/a&gt; sonríen. Hace rato no son pareja, pero mantienen una saludable amistad. Todavía se gustan. Están sentados en el pequeño patio de la casa de &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-ii-una-pizzera-en.html"&gt;Alberto&lt;/a&gt;. Juegan Dudo. Un mano a mano. El juego de los dados los entretiene. No te cansas de este asuntito, comenta Isabel, una jugadora sin duda amateur si se le compara con su ex novio. Alberto es un viejo zorro del Dudo y puede pasar horas con el cacho de cuero en la mano. A veces juega solo, aunque el mínimo son dos participantes. Para él, el Dudo es un estilo de vida, un permanente orgasmo. A través de los dados encuentra respuestas y se formula preguntas. Comienza el primer round. En la radio se escuchan los Fabulosos Cadillacs: ¡Te están buscando Matador! Alberto se lanza y propone cuatro sextas. ¿Puedo decir cuatro quinas?, pregunta Isabel. No, tienes que decir cinco de cualquier número o bajar a tres ases. Tres ases entonces. Dudo, aunque tengo un as, dice Alberto muy seguro y con un cigarro en la boca. Levanta, le pide Isabel. Sorpresivamente en la mesa hay cuatro ases. ¡Perdiste! Tuviste suerte, reclama Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es verano en Santiago y está anocheciendo. Corre un viento fresco. No sé por qué se demora tanto mi hermana. ¿Invitaste a &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-3-como-pulpo.html"&gt;Javiera&lt;/a&gt;?, pregunta Alberto. Sí. ¿No hay problema, verdad? No, al contrario. Javiera es mucho más joven que Alberto e Isabel. Le dicen La Cobra, por su mirada de serpiente y sus piernas que suele enroscar en otras piernas. No es tan alta ni guapa como su hermana, pero hipnotiza y con un par de cervezas se entrega relativamente fácil. Para Isabel, Javiera sigue siendo su hermana menor, casi infantil, inocente y sin gracia. No sé por qué &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-ii-una-pizzera-en.html"&gt;Ernesto&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/06/prueba-de-fuego-iv-una-cobra-noble.html"&gt;Hernán&lt;/a&gt; demoran tanto. Ya van a llegar, tranquilo, dice Isabel, tratando de calmar la ansiedad de Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ernesto y Hernán quieren tanto al Dudo como Alberto. Todos aprendieron de Lautaro Castillo, quien una vez, cuando el Dudo se jugaba todos los días y a cualquier hora del día, sacó en su primer tiro cinco ases, un juego imposible. Ese momento, que nunca ha vuelto a repetirse, quedó inmortalizado en una fotografía en blanco y negro que ahora cuelga en una de las murallas del living de la casa de Ernesto. Suena el timbre. Es Javiera. Saluda y se va directo al refrigerador. Voy a dejar acá las chelas, grita. Sírveme una por favor, le pide Alberto. Y para mi una Coca-Cola con hielo Javi. Menos de cinco minutos después entran los amigos de Alberto, sus socios de toda la vida. Se sientan en la mesa. La noche está exquisita, como tu hermana, dice Ernesto al entrar. No seas patudo, responde Isabel. Era sólo una broma. ¿Cómo estás? Bien, con varios proyectos (es decir, sin mayores novedades). Ya pues Isa, terminemos esta mano, insiste Alberto. Hay que jugar el campeonato mundial, como solía proponer Lautaro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comienza el juego, el de verdad. Javiera no participa y toma algo de distancia. Observa todo desde una silla plástica blanca, ubicada cerca de un gomero y una virgen de yeso. Mueve su pelo. Tiene un vaso de cerveza en la mano. No logra comprender por qué los amigos de su hermana, en realidad los compañeros de su ex "cuñado", se entretienen tanto con los cachos y dados. Los jugadores sonríen. Lo están pasando bien, definitivamente bien. Alberto mira a Isabel, Isabel observa a su hermana, Javiera coquetea con Alberto, Hernán mira la botella de cerveza y Ernestro se concentra en su cacho. Cada uno lanza su juego: Diez quinas. Estás pasado. Diez sextas. Cinco ases. No hay cinco ases. Sí hay. Once cuadras. Cuadras sí que no hay. Paso. Doce sextas. Estás ultra pasado. Si me dices seis aces te dudo ahora mismo. Hay sextas. Hay muchas sextas, pero igual digo seis ases. ¿Seis ases? Sí, mmm. Tengo dos, pero de ninguna manera hay seis en la mesa. ¡Dudo! ¡Levanten! Dos, tres, cuatro, cinco. Bota un dado. Y así más de una hora hasta que completan cuatro juegos. Alberto se queda con el campeonato. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los amigos se divierten y Javiera también. Juega con sus piernas. Viste minifalda y una blusa escotada. Alberto no deja de observarla. Javiera hace rato se dio cuenta, pero su hermana está ahí. Quizás me voy a Nueva Zelandia, dice Alberto, casi como un comentario a la pasada. ¿A Nueva Zelandia? Sí, me han dicho que allá está buena la mano, hay pega. Me vas a tener que dejar tus libros, comenta Hernán. ¿Cuándo?, pregunta Isabel. En unos meses más. Los amigos de Alberto manifiestan su alegría, pero saben que lo extrañarán. Entonces este puede ser uno de nuestros últimos dudos, piensa Hernán. Quién sabe. Cada vez vamos quedando menos, afirma Ernesto. Sí, pero nada grave socios, sostiene Alberto en un intento por animar a sus compañeros. Javiera no dice nada. Va a la cocina a buscar más cerveza. Vuelve con una botella bien helada. Ahora está refrescando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-693774286528455121?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/693774286528455121/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=693774286528455121&amp;isPopup=true' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/693774286528455121'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/693774286528455121'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2007/08/dudo.html' title='¡Dudo!'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RrE1i2PJPcI/AAAAAAAAABE/Gj4PckTstdk/s72-c/dudo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-8055968360477040451</id><published>2007-07-26T21:38:00.000-03:00</published><updated>2007-08-01T22:34:16.205-03:00</updated><title type='text'>La pierna de marfil</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RqlCvmPJPbI/AAAAAAAAAA8/8qXzPP3exKw/s1600-h/ahab2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091674239204408754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RqlCvmPJPbI/AAAAAAAAAA8/8qXzPP3exKw/s320/ahab2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;E&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;l capitán Ahab no era un loco atormentado por el animal que le comió la pierna. Estaba cuerdo y su lucha era interna y feroz. Creo que por eso se lanzó en el Pequod a la caza de &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-3-como-pulpo.html"&gt;Moby Dick&lt;/a&gt;. Deduzco que estaba tan desesperado como yo. Ese era mi consuelo y eso pensé durante mi encierro. Hubo semanas completas en que mi hogar se transformó en el buque ballenero de Ahab: mi proa, oscura como el estómago del cachalote; en la popa, imágenes de árboles secos; a babor, unas palomas dormitando en unos cables de la electricidad y a estribor la nada misma. Nunca me animé a subir a la cofa ni tampoco pude ingresar al puente de mando. Lo que aún le envidio a Ahab es que el muy cabrón siempre supo dónde y cómo encontrar a su presa y de paso a sí mismo, mientras que yo todavía tengo dudas respecto de si durante el claustro llegué a alguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misma noche en la que soñé con el pulpo gigante y con Javiera, Ahab me habló. "El encierro, el encierro, el encierro", me repetía. Eso es lo que estoy haciendo maldito. ¡Claro, el monstruo marino te ayudó a sobrevivir hasta que desapareciste en tu ley, pero yo no encuentro a Moby Dick!, respondí, con cierto enojo. "El encierro, el encierro, el encierro", volvió a decirme. Al día siguiente Ahab se apareció de nuevo. Se creía Aladino. Esta vez lo vi como una figura de humo que se desprendía desde la punta de mi porro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la siesta el veterano marino me perturbó por tercera vez. El muy hijoputa se llevaba a &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/06/prueba-de-fuego-v-la-cruz.html"&gt;Javiera&lt;/a&gt;. Ella enloquecía con el capitán y se revolcaba en el camarote principal de Pequod hasta que su garganta quedaba seca de tanto gemir. La joven cobra hipnotizaba a Ahab, igual que a mí. En ese momento Ahab dejaba de pensar en su ballena de mandíbula torcida. Sólo tenía ojos para la nueva serpiente adosada a su cuerpo. Las caderas de Javiera lo llevaron, sin duda, a otro lugar, lejos del océano, algo que no pudo hacer Moby Dick. A su vez, la pierna de marfil de Ahab excitaba de tal manera a Javiera que no pudo despegarse de ella en buena parte de la tarde. "El encierro, el encierro, el encierro", insistía el ballenero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desperté sudado. En eso divisé a una mosca. Era negra como todas esas diablas y tenía ojos parecidos a los de Javiera. Volaba sobre mi cabeza. Era rápida. Emitía un sonido casi imperceptible. Intenté atraparla, como a Javiera, pero la mosca se rió de mi una y otra vez. Después de un rato el insecto se posó sobre una cortina. La vi jugando con sus delgadas piernas. En eso también se parecía a Javiera. Se quedó quieta. Nuevamente fui tras ella, pero se escapó de un salto muy rápido. El Pequod hizo agua. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-8055968360477040451?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/8055968360477040451/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=8055968360477040451&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/8055968360477040451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/8055968360477040451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2007/07/prueba-de-fuego-vi-la-pierna-de-marfil.html' title='La pierna de marfil'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RqlCvmPJPbI/AAAAAAAAAA8/8qXzPP3exKw/s72-c/ahab2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-8066379274719831578</id><published>2007-06-27T12:57:00.000-03:00</published><updated>2007-08-01T22:33:56.028-03:00</updated><title type='text'>La cruz</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RoKJWq9KlRI/AAAAAAAAAAs/EojqLB8-kRE/s1600-h/cruces.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5080774352208303378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RoKJWq9KlRI/AAAAAAAAAAs/EojqLB8-kRE/s320/cruces.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;M&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;e encontraba encerrado y en Santiago, pero estoy completamente seguro que más de una vez una ola quiso ingresar a mi hogar para golpearme, para sacudirme. Algunos días, cuando me despertaba de la siesta, el ruido del mar era ensordecedor. Entonces me puse a pensar en &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-ii-una-pizzera-en.html"&gt;Las Cruces&lt;/a&gt;. Cada verano, cuando mi familia me llevaba a ese balneario, pedía un paseo por la Punta del Lacho. Desde ese lugar, enclavado al final de un cerro, solíamos observar el mar y los barcos que se dirigían hacia el puerto de San Antonio. Además del océano, estando tan alto podíamos ver la playa de Las Salinas y hacia el otro costado un frondoso cerro junto a un roquerío que termina en la playa de las cadenas. En una de las tantas quebradas del lugar una vez encontramos una virgen de yeso sin cabeza y el armazón de lo que alguna vez fue un bote. También en una ocasión descubrimos lo que parecían ser restos de una ballena. No se parecía a Moby Dick.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra casa se ubicaba en el sector de Las Salinas, muy cerca de una playa pequeña, a los pies de un cerro con algunos pinos. El sector era apacible; casi no había automóviles y muy pocas personas se animaban a bañarse por las enormes olas. Todas las viviendas del lugar eran de madera, estaban pintadas de llamativos colores, tenían balcones y escalerillas, y también salamandras y sótanos. Sólo una casa rompía la regla: la de los turcos, que decidieron construir su morada de dos plantas con enormes ventanales y protecciones. Los turcos, en realidad les decíamos así sin saber exactamente de qué país habían emigrado, casi no bajaban a la playa. Y las veces que se animaban, las mujeres se bañaban con ropa, mientras los hombres se divertían con una pelota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros vecinos más cercanos eran los Nietszche, como el filósofo alemán. El señor Nietszche tenía tres hijos, a cada uno de los cuales les construyó una pequeña cabaña cerca del inmueble principal. Cada una de estas viviendas las pintó de diferentes colores: azul, amarillo y verde. La esposa de patriarca del clan, de edad avanzada al igual que su marido, se pasaba gran parte del día regando las plantas de su jardín, y rara vez jugaba con sus nietos. Con el mayor de los nietos de los Nietzsche entablé una buena amistad, quizás como una manera de acercarme a su hermana, incluso más atrevida que &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/06/prueba-de-fuego-iv-una-cobra-noble.html"&gt;Javiera&lt;/a&gt;, sin embargo, nunca pude escabullirme con ella en algún sótano. José me habló en contadas ocasiones de su abuelo, pero por la cercanía de nuestras casas al menos una vez al día divisaba al señor Nietszche, aunque había semanas en que simplemente se esfumaba. De bigote estilo Hitler, lentes y gorra de viejo de plaza, el abuelo de mi amigo era una suerte de ermitaño: vivía todo el año en Las Cruces, sólo en caso de extrema urgencia abandonaba su hogar (un par de veces debió llevar a su esposa al hospital de San Antonio) y tenía un perro llamado Káiser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tu abuelo es alemán?, le pregunté un día a José. Sí, pero mi padre nació en el sur de Chile y yo soy de Santiago, respondió. Mientras la mayoría de las personas se echaba en la playa, con José realizábamos largas excursiones por el lugar. De hecho, estaba con él cuando encontramos la virgen descabezada entre unas docas. Nos asustamos. José me juró que la virgen le habló. Yo le dije que difícil, porque le faltaba la cabeza. Arrancamos por la calle Lincoln hacia el Castillo Negro, cuyo dueño era un antipoeta. Cuando llegamos a nuestras casas ya era de noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intrigado por el señor Nietzsche pregunté por él a cada uno de los miembros de mi familia. La respuesta, no obstante, fue siempre la misma: es una persona de edad, hay que dejarlo en paz. También intenté sacarle información a Káiser, pero no quiso contarme nada acerca de su amo. Cuando quedaban pocos días para que el verano terminara, José pasó por nuestra casa para despedirse. Me llamó la atención que en uno de los bolsillos de su chaqueta llevara una especie de medalla con un águila. El animal tenía las alas desplegadas y las garras aferradas a una extraña cruz, un símbolo desconocido para mí a esa edad. Como ocurría todos los años, después de que José se despidió de mi familia, lo acompañé al terminal de autobuses.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-8066379274719831578?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/8066379274719831578/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=8066379274719831578&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/8066379274719831578'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/8066379274719831578'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2007/06/prueba-de-fuego-v-la-cruz.html' title='La cruz'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RoKJWq9KlRI/AAAAAAAAAAs/EojqLB8-kRE/s72-c/cruces.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-8419345279587965131</id><published>2007-06-13T22:38:00.000-03:00</published><updated>2007-08-01T22:33:35.059-03:00</updated><title type='text'>Una cobra noble</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RnCcuPiqz7I/AAAAAAAAAAk/d9D2NPV1NJg/s1600-h/mmcobra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075729098306408370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RnCcuPiqz7I/AAAAAAAAAAk/d9D2NPV1NJg/s320/mmcobra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;M&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;i encierro no tiene una explicación racional. He buscado respuestas por esa ruta, pero hay trabajos en el camino. Es como &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-la-casa-de-len-trotsky.html"&gt;León Trotsky&lt;/a&gt;, una calle sin salida. Hasta ahora no logro comprender en su real magnitud por qué decidí recluirme en mi hogar durante tanto tiempo. Tampoco sé si esta acción sirvió de algo. Quizás fue una simple pataleta. De las escasas certezas que tengo, sé que ahora estoy libre, que logré salir de Alcatraz, sin embargo, de alguna manera sigo atrapado, pensando día y noche en el claustro y lo que ocurrió en ese tiempo. Pero también me perturban las cosas que sucedieron antes del encierro, que a estas alturas me parece un tanto ridículo y absurdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de mis últimas salidas antes de la reclusión voluntaria fue aquella vez que me encontré con &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/02/de-paseo.html"&gt;Isabel&lt;/a&gt; en el bar de la esquina. Además de su viaje a Cuba, hablamos de cómo imaginaba sus futuras conquistas. Isabel es guapa y risueña. Quienes la ven por primera vez quedan asombrados con sus ojos verdes que hipnotizan como una cobra, sus labios húmedos y su piel suave. Además, Isabel sabe sacarse partido; sus piernas son largas y bien moldeadas, suele jugar con su pelo desordenado mientras conversa y nunca deja de morderse su dedo meñique izquierdo, cuya uña colorea de negro para la buena suerte. Siempre mira fijo y es noble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que recuerdo, en esa ocasión también discutimos sobre &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-ii-una-pizzera-en.html"&gt;Alberto&lt;/a&gt;, su antiguo novio, que mandó todo al diablo y partió a Nueva Zelanda por tiempo indefinido. Isabel sonrió cuando le confesé que Alberto me dejó una de sus dos cajas repleta de libros antes de partir. ¿Por casualidad sabes quién tiene la otra caja?, le pregunté. No tengo idea, contestó. Ahhh, ya, no te preocupes. Pensé que podías saber. ¿Oye y cómo está tu hermana?, le pregunté, intentando cambiar de tema. ¿La &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-3-como-pulpo.html"&gt;Javiera&lt;/a&gt;? Igual que siempre. Podrías llamarla. Pienso que le encantaría conversar contigo, me dijo. La recomendación de Isabel me puso nervioso. Javiera no es tan linda como Isabel, pero tiene fama de insaciable; una serpiente con veneno. No sé cómo, pero de inmediato volví al tema de Alberto y sin que Isabel me lo pidiera me puse a hablar sobre las últimas noticias que había tenido de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace más de un año recibí una carta de Alberto, le dije a Isabel. No escribió tanto como acostumbra, pero la misiva tenía la particularidad que también estaba dirigida a Hernán Castañón, el otro integrante de Los Socios, una especie de hermandad basada en Los Tres Mosqueteros, aunque bajo el lema "sálvese quién pueda". Alberto escribió: &lt;em&gt;Por supuesto siempre se les extraña, pero así ha sido el destino con nosotros. Escribo estas líneas desde un punto distante, intentando imaginas vuestras vidas. Negro no tendrá mucho tiempo para la nostalgia y Hernán, ebrio y despeinado, intentará sacar un par de nuevas ideas. Yo ocupado como nunca, trabajando como loco y viviendo. Aunque pasa el tiempo y todo parece seguir igual, por acá se experimentan cambios. Vivo con dos esposas lesbianas y Fabiola, la brasileña/novia, se va, algo que yo estaba esperando hace rato para poder seguir con mi vida. Obviamente habitamos la única casa de Havelock con pizza&amp;maconha permanente. Siento como las cosas fuertes pasan y voy sintiendo todo eso con gusto, con alegría, con pena. No me importa, surfeando cada una de esas olas y esperando la siguiente. A pesar de las habladurías, estoy soltero. Hace poco conocí a una china muy linda y estoy trabajando por esos lados; siempre tratando de encontrarla por "casualidad". Esas son mis novedades. Ave Pater!!!! A. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Isabel le hice un resumen de la carta de su antigua pareja. No hizo preguntas. Sin embargo, no sé por qué razón, fue aquella vez en el bar de la esquina que se me ocurrió por primera vez la idea del encierro. Quizás influyó el hecho de que Isabel partiría a Cuba, que Alberto se había marchado a Nueva Zelanda, que &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2006/12/huaso-pillo.html"&gt;Ernesto Rovira &lt;/a&gt;se encontraba en Francia visitando a unos familiares y que Hernán Castañón había desaparecido hace rato. Si ellos viajaban o se perdían por ahí, yo también tenía derecho a realizar mi propio viaje, aunque fuese encerrado en mi departamento. Y eso hice. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-8419345279587965131?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/8419345279587965131/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=8419345279587965131&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/8419345279587965131'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/8419345279587965131'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2007/06/prueba-de-fuego-iv-una-cobra-noble.html' title='Una cobra noble'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RnCcuPiqz7I/AAAAAAAAAAk/d9D2NPV1NJg/s72-c/mmcobra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-8409865739977742605</id><published>2007-05-31T00:11:00.000-03:00</published><updated>2007-08-01T22:33:14.027-03:00</updated><title type='text'>Como pulpo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/Rl4_20bDhVI/AAAAAAAAAAc/hMTKqSZUKs8/s1600-h/moby.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070560441483363666" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/Rl4_20bDhVI/AAAAAAAAAAc/hMTKqSZUKs8/s320/moby.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;D&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;urante el encierro los días transcurrieron de manera lenta. Al parecer eso era lo que necesitaba. No comí demasiado ni me cambié de ropa durante semanas. Tampoco hice ejercicio. A veces simplemente no me levantaba. No me importaba si era día o noche. Estaba agotado, sedado, dormido. Lo que sí hice fue escribir, tarea que llevé a cabo con cierta rigurosidad. Intuía que esa actividad me sería útil una vez que lograra salir de Alcatraz. De todos modos pasaron jornadas en que no anoté ni una sola palabra en mi cuaderno. También, cuando mi lucidez alcanzaba un nivel aceptable, leí algunos libros y seleccioné algunos discos de mi colección de vinilos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que definitivamente logró sacarme del letargo fueron mis conversaciones con &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-ii-una-pizzera-en.html"&gt;Alberto&lt;/a&gt;. Pero mi colega se comunicó recién cuando yo ya llevaba alrededor de un mes encerrado en mi departamento. Realmente me puso alegre el hecho de conversar con él, saber además que el viento comenzaba a soplar a su favor con eso de la pizzería en Vietnam. También me causó mucha risa el nombre de su nuevo negocio: Pizzas Giuseppe, en homenaje a &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-ii-una-pizzera-en.html"&gt;Ernesto Rovira&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente después del primer llamado de Alberto me animé a salir a dar una vuelta y llegué hasta la casa azul de &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-la-casa-de-len-trotsky.html"&gt;León Trotsky&lt;/a&gt;, no muy lejos de mi hogar. Esa misma semana también comencé a leer algunos de los libros que Alberto me dejó antes de largarse a Nueva Zelanda. Esa semana debe haber sido en marzo. Pero no estoy seguro. De lo que sí me acuerdo fue de lo que sucedió mientras leía la novela de Melville y su maldita ballena blanca. La edición de Moby Dick de Alberto es extraña; el título en el borde del libro está escrito a mano y el nombre del autor mutilado. En vez de Herman Melville dice Hernan Melvill. Fue editado por Zig-Zag en Santiago de Chile, 1957.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me parece que no fue la historia de la ballena la que me perturbó, sino que las ilustraciones incluidas en cada uno de los capítulos de la obra. En la página nueve, en el primer capítulo, aparece Ismael caminando de noche hacia a un puerto diminuto, desde donde partió “a recorrer el mundo por los caminos del mar, sin un centavo en los bolsillos”. Inmediatamente pensé en Alberto. Pero eso era obvio. En la segunda imagen del libro el protagonista duerme, quién sabe si está soñando con ver de cerca al cachalote gigante, “esa especie de monstruo marino cuyas hazañas andaban siempre en boca de la gente del mar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de ese momento concentré parte importante de mi energía en los sueños. La ballena no apareció por ninguna parte, aunque sí pulpos, calamares enormes e imágenes grotescas. Así que me enfoqué en la misma técnica que usó Lennon en sus últimos días encerrado en el Dakota. Como el ex beatle, me acostaba en la cama, totalmente relajado, con la ayuda de inciensos y otras hierbas, suspendido al borde del sueño. Me concentraba en cualquier cosa que quisiera soñar. Si era nada, pensaba en el mar, entonces ahí aparecían los monstruos marinos. Si era sexo, fijaba en mi mente la imagen de una mujer con la que quería tener sexo. Después contaba hasta veinte y antes de llegar a diez ya estaba soñando. Pero la mayoría de las veces perdí el control del sueño. Fue en esos instantes donde apareció Javiera, la hermana menor de Isabel, cuyo cuerpo toqué con mis ocho tentáculos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-8409865739977742605?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/8409865739977742605/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=8409865739977742605&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/8409865739977742605'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/8409865739977742605'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-3-como-pulpo.html' title='Como pulpo'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/Rl4_20bDhVI/AAAAAAAAAAc/hMTKqSZUKs8/s72-c/moby.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-2575496646985496886</id><published>2007-05-22T18:07:00.000-03:00</published><updated>2007-08-01T22:32:36.662-03:00</updated><title type='text'>La pizzería de Vietnam</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RlNb2EbDhUI/AAAAAAAAAAU/CfFI1N8i_s0/s1600-h/pizza.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067494990180222274" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RlNb2EbDhUI/AAAAAAAAAAU/CfFI1N8i_s0/s320/pizza.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Y&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; cómo nadie, o muy pocos, se enteraron de mi encierro? Mentí. Eso hice. Conté que me iba al sur. Y como era época de vacaciones, me creyeron. En realidad muy pocos supieron que me encontraba encerrado en mi hogar en Santiago. Y los que sospecharon no se atrevieron a tocar el timbre. La verdad es que no recuerdo mucho tampoco. Quizás vi a personas que no debería haber visto. Quizás no vi a nadie. Ni siquiera le avisé de mis planes a &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-la-casa-de-len-trotsky.html"&gt;Isabel&lt;/a&gt;, que andaba en Cuba. Un día, eso sí, recibí una postal de ella: Seguramente no verás esta carta hasta tu regreso, pero necesito decirte que me enamoré de La Habana. Llegué de noche. Estaba todo oscuro. De repente apareció la Plaza de la Revolución. Observé al Che. Me emocioné. En unos días más parto a Viñales, tal como me recomendaste. Suerte en tus vacaciones, te quiero, Isa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un acto de extrema racionalidad pagué cuentas por adelantado antes del claustro. Quería evitar sospechas y filas. Ocupé mis últimas fuerzas en esos trámites. En un momento pensé en poner término al contrato con la compañía de teléfonos, pero después cambié de opinión. Sólo me animé a contestar el teléfono en contadas ocasiones. No me llamaron mucho en todo caso. Luego comprendí que las veces en que sí me atreví a levantar el auricular logré salir del agujero que había comenzado a cavar en mi casa. Al menos pude escaparme del hoyo por un rato. Me saqué un poco la tierra, aunque eso no fue suficiente para que me decidiera a abrir la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaba alrededor de un mes encerrado cuando contesté el teléfono por primera vez. Al principio lo dejé sonar un buen rato. Ante la insistencia, quién sabe, dije aló, pero sólo se escuchaba una interferencia. Al minuto la línea volvió a sonar y levanté el teléfono de inmediato. Negro, soy yo, Alberto. ¿Me escuchas? Sí, ahora sí. ¿Negro? Me quedé mudo un segundo. ¿Negro? Sí, estoy acá, dije. Alberto se fue de Santiago hace más de dos años. Necesitaba largarse. Mandar todo al carajo. Antes de irse me dejó una caja con libros. Alrededor de 30 textos, entre ellos Patas de Perro, de Carlos Droguett; Moby Dick, de Herman Melville; Yo lo conocí, de Tito Mundt y Valparaíso, puerto de nostalgia, de Salvador Reyes. Aquella vez Alberto me confesó, algo nervioso y con la voz entrecortada, que sólo le importaba conservar sus libros por si algún día regresaba a Chile. ¿Y dónde vas a dejar el resto?, le pregunté, porque sabía que mi colega poseía una notable biblioteca. Algunos los regalé, otros los boté y el resto los metí en dos cajas, una es para ti, me dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto me llamaba de muy lejos, de un lugar desconocido para mi. Hablamos un buen rato. Me contó que después de trabajar un año en una industria pesquera en Nueva Zelanda se marchó a Muine, una antigua caleta de pescadores ubicada en el sur de Vietnam. Ahí instaló una pequeña pizzería con la ayuda de dos lugareños, Duong y Hao. Lo noté contento y percibí que le estaba yendo cada día mejor. Alberto me contó que Muine es hoy un apacible balneario frecuentado por europeos y australianos. ¿Y cómo se llama tu pizzería? Giuseppe. Como a &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2006/12/huaso-pillo.html"&gt;Ernesto (Rovira)&lt;/a&gt; le decimos Giuseppe y como él me enseñó a hacer la pizza “a lo Giusepp”, pensé que era un buen nombre, me explicó Alberto. Así que Giuseppe. Bonito homenaje, comenté. Sí. Acá los turistas piensan que yo soy Giuseppe. Para evitar complicaciones a veces les digo que claro, que me llamo así y que soy el rey de las pizzas vietnamitas. Oye, Alberto, de verdad me has alegrado el día. No es nada. ¿Y tú en que estás? ¿No saliste de vacaciones?, me preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía dos caminos. Confesarle mis planes y mi verdadero estado emocional a mi amigo o mentirle y decirle que en unos días más pensaba irme al sur, al norte, a Las Cruces, quizás a acampar en Los Queñes, que todavía no lo tenía claro, pero que ya saldría algo. Finalmente opté por la tercera vía y llevé la conversación para otro lado. Comencé a hablarle de Isabel. Anda en Cuba, le conté, y ya no pregunta por ti. ¿Ya me olvidó? No tengo idea. Quién sabe. Lo último que supe es que se enamoró, pero de una ciudad. Ya bueno. Tengo que cortar. Debo abrir la pizzería. Ah! verdad que allá es de día. Suerte. Te voy a llamar la próxima semana. Dale Alberto. Llama no más. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-2575496646985496886?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/2575496646985496886/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=2575496646985496886&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/2575496646985496886'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/2575496646985496886'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-ii-una-pizzera-en.html' title='La pizzería de Vietnam'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RlNb2EbDhUI/AAAAAAAAAAU/CfFI1N8i_s0/s72-c/pizza.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-1296586828247488372</id><published>2007-05-13T23:33:00.000-03:00</published><updated>2007-05-31T00:36:16.542-03:00</updated><title type='text'>PRUEBA DE FUEGO: La casa de León Trotsky</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RkfN1t6yd0I/AAAAAAAAAAM/9hcZXo3ntMw/s1600-h/casa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064242628744345410" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RkfN1t6yd0I/AAAAAAAAAAM/9hcZXo3ntMw/s320/casa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;N&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;o sé cómo ni por qué, pero resulta que estuve encerrado durante tres meses en mi hogar. Fue de un día para otro. Ahora que estoy un poco mejor comienzo a comprender algunos hechos; me transformé en un alma en pena, en una especie de ser invisible y casi sin contacto físico con el mundo exterior. Recuerdo o creo recordar también que durante estas vacaciones en Alcatraz rara vez bajé las escaleras para comprar pan o el periódico. No sé lo que ha sucedido en Santiago ni en el mundo. Casi no abrí puertas ni ventanas. Creo, aunque no estoy completamente seguro, que también dormí y soñé más de la cuenta. No me bañé ni comí con regularidad. No sé si habré tocado fondo o algo parecido. El asunto es que ahora, con algo más de lucidez, estoy intentando encontrarle sentido a todo esto. Pero no me acostumbro a la rutina ni a nada parecido a eso. He estado viendo sólo a un puñado de amigos y familiares. Pero lo he hecho sólo para recuperar la memoria. No estoy seguro, pero hace un mes, en pleno encierro, logré salir de mi departamento. Caminé sin rumbo. Me parece que descalzo. Llegué hasta León Trotsky, una calle pequeña sin salida. Debe haber sido ese lugar, porque no queda lejos de mi casa. No vi a nadie en el camino y creo que nadie me vio a mí. Debo haber estado un buen rato dando vueltas por el sector, porque cuando llegué ahí miré el sol y cuando salí ya no estaba, aunque en realidad sólo tengo una noción vaga de lo que sucedió en aquella ocasión. Tampoco sé por qué estoy escribiendo esto, como tampoco tengo conocimiento pleno sobre las actividades que hacía antes de comenzar el encierro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día en que me paré frente a la casa azul de León Trotsky recordé que en ese lugar reía con una facilidad admirable, digamos porque sólo tenía 12 años. Quizás 13. La casa ahora está vacía y a la venta, pero no abandonada por completo. De vez en cuando –y esto lo supe recién porque el Chino López me lo contó- aloja ahí alguno de los López, aunque sólo los fines de semana. Al Chino lo conozco hace años. Nos hicimos amigos en Curicó, en una competencia atlética, cuando me decían “el hijo del viento”. Esa vez, detrás de unas gradas de madera, me confesó que su amiga Paz quería ser mi novia. De inmediato acepté. Nos dimos un solo beso. A veces con eso basta. El “noviazgo” no duró mucho y después de la ruptura dejé de ver a Paz. No la vi en muchos años, aunque la busqué incansablemente. De las pocas cosas que recuerdo antes del encierro es que estuve viendo al Chino y que un día me dejó sin habla: Localicé a Paz, me dijo, entusiasmado. Quiere verte y supongo que tú también la quieres ver a ella. Nos encontramos a la semana siguiente. En esa ocasión Paz nos contó que la noche anterior al encuentro con el Chino dejó su cuaderno de recuerdos debajo de su almohada, esperando que pasara algo. Quería recuperar parte de su pasado. Creo que esa fue la última vez que los vi antes del encierro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana pasada me reuní nuevamente con Paz y el Chino. Fue nuestro primer encuentro después del claustro. Antes de dirigirnos al bar de la esquina estuvimos en casa de Paz. Con una sonrisa cómplice Paz me preguntó si tenía una grabadora. Le dije que probablemente, pero que no recordaba dónde podía estar, ya que mi departamento estaba hecho un asco, inclusive con un lote de bolsas de basura que aún no he podido bajar. Le comenté que no muy lejos de su casa vivía mi amiga &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2007/02/de-paseo.html"&gt;Isabel Fuentes&lt;/a&gt;, la misma que en el verano se iba ir a Cuba, y que ella, con toda seguridad, tenía una grabadora. Llegamos al departamento de Isabel. Aun no sé cómo le fue en la isla. El Chino y Paz esperaron pacientemente en el auto. Subí y bajé rápido. Isabel salió al balcón para despedirse por segunda vez. De paso, les echó una mirada a mis amigos, aunque no vio nada. Ando con el Chino, grité desde la entrada. Dentro del auto les dije a mis viejos compañeros que mi amiga Isabel Fuentes había asistido a nuestra escuela. Al rato, y ya sentados en el bar de la esquina, el Chino me preguntó si Isabel era hija de la profesora Isabel Mora. Sí. ¿Cómo sabes? Porque la familia de Isabel le vendió la casa ubicada en León Trotsky a mis padres. No te creo Chino. Sí, es verdad. Al día siguiente llamé a Isabel para contarle la historia. Has estado desaparecido, volvió a decirme, algo preocupada. Disculpa Isabel, dejemos eso para otro día y déjame contarte otra cosa: la casa azul de León Trotsky está a la venta. Quizás te puede interesar. ¿Y cómo sabes tu eso? Porque seguramente fuiste feliz en ese lugar cuando tenías seis o siete años. ¿Me estás tomando el pelo? &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-1296586828247488372?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/1296586828247488372/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=1296586828247488372&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/1296586828247488372'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/1296586828247488372'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2007/05/prueba-de-fuego-la-casa-de-len-trotsky.html' title='PRUEBA DE FUEGO: La casa de León Trotsky'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_tb2UbCQlbn0/RkfN1t6yd0I/AAAAAAAAAAM/9hcZXo3ntMw/s72-c/casa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-6076097182477565142</id><published>2007-03-08T10:58:00.000-03:00</published><updated>2007-03-08T10:59:01.947-03:00</updated><title type='text'>VUELVO EN MAYO</title><content type='html'>abrazo para todos.&lt;br /&gt;salud!&lt;br /&gt;NS&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-6076097182477565142?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/6076097182477565142/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=6076097182477565142&amp;isPopup=true' title='19 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/6076097182477565142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/6076097182477565142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2007/03/vuelvo-en-mayo.html' title='VUELVO EN MAYO'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-117095150581610611</id><published>2007-02-08T12:40:00.000-03:00</published><updated>2007-03-03T09:38:03.775-03:00</updated><title type='text'>DE PASEO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/2453/2137/1600/860029/hab.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/2453/2137/320/716642/hab.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;¿C&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;uánto falta? Unas dos cuadras, responde mi abuelo. ¿Acá vive la tía María? Sí. Vamos a llegar de sorpresa. Tengo arena en los pies. Sí, por las dunas, me explica mi abuelo. Los cerros de Concón son así, me dice. Hace calor y tengo hambre. Mi abuelo también me comenta que esta es mi segunda vez en el cerro. No recuerdo nada. Pasen por aquí. Qué sorpresa, nos dice la tía María, de pelo cano y vestida con un delantal de cocina. ¡Qué ha crecido usted!, opina. Pasen, pasen. ¿Sabe quién es el niñito de la foto?, pregunta mi tía mientras me señala una pequeña imagen en una pared. No, no sé. Es usted pues mijito. Ahh. La tía María vive en una casa de madera pequeña. Hay siete gatos, dos perros y miles de baratijas ordenadas en vitrinas y en las paredes. En el jardín también hay una virgen de yeso. Le falta un brazo. ¿Y el tío Clorindo?, pregunta mi abuelo. Anda en la mar. La semana pasada el Cloro vio una ballena, cuenta la tía María. No conozco al tío Cloro, pero mi abuelo me dijo que es un pescador de renombre en la caleta. El Cloro y la tía María no tienen hijos ni parientes directos. ¿Y qué andan haciendo por acá?. Vinimos a Valparaiso. Andamos de paseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el bar de la esquina hay un poster de Taxi Driver. Robert de Niro aparece de pie frente a su auto amarillo. Está listo para partir. Siempre que entro al bar de la esquina observo esta imagen. Recién advierto que en realidad es un dibujo. Estaba jovencito en esa película, me dice un mozo mientras me entrega la carta. Y después hizo El Padrino. Pero mi favorita es Toro Salvaje. Ahí se pasó oiga. La del boxeador ¿Se acuerda? Sí, ahí De Niro interpreta a Jake La Motta. Una cerveza, por favor. Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo mi mente como en blanco. Intento no pensar mucho. De Niro me inspira un par de ideas. Nada muy serio. En eso llega Isabel. El metro venía lleno, me dice. Imagínate con el Transantiago. Hace cuatro años me junté con mi amiga en este mismo lugar. Esa vez Isabel tenía pena, pero contuvo su llanto. Ya encontrarás otro, le dije aquella vez. Luego brindamos por el futuro. Al año siguiente partió a París. Estuvo dos años y regresó. Isabel necesita compañía. Y quién no, pienso. A su vuelta, Isabel debió asistir a seis matrimonios. En todos fue la última en irse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Isabel no le faltan pretendientes. Pero se hace de rogar. Y a los casorios prefiere ir con Pedro, a quien conoció por medio de su antigua pareja. Pedro es el acompañante perfecto, me cuenta Isabel. Me pasa a buscar, es coqueto, guapo, caballero y se hace el lindo con todas, hasta alcanza para las garzonas, opina. Baila y piropea a mis amigas. A todas les dice algo. A todas les encuentra algo lindo. Nosotros tenemos cierta conexión y sabemos que no va a pasar nada, reflexiona Isabel. Pedro ofrece servicio completo, pero no para mi amiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tráigame otro mojito, le pide Isabel al mozo. ¿Y Buenos Muchachos? ¿Y Casino? ¿Las ha visto?, pregunta el garzón. Claro, si también me gusta De Niro. Pienso en Casino y confirmo que quiero trabajar en uno, aunque sea un rato. La plata va y viene, viene y se va, acota Isabel. Mi amiga trabajó sin parar todo el año y ahora está a punto de partir a Cuba. Me voy a quedar en la casa de Raúl Castro, me cuenta. Es amigo de mi madre. Me atoro con la cerveza. Tranquilo. No es el hermano de Fidel, pero un conocido de Raulito me va a llevar para que conozca al Presidente. Estás loca, le digo. Fidel está convaleciente. Lo sé, pero yo lo voy a ver. No creo, insisto y le sugiero que mejor se tome una fotografía en Vento, una calle en la barriada habanera de Santos Suarez donde hay un cartel en el que aparece Fidel bajo la leyenda socialismo o muerte. No hay muchas imágenes como esa, le digo. Ahora aparece más Chávez que Fidel. Mentira, está lleno de murales de Fidel y además yo lo voy a ver, me insiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel es guapa y risueña. Se van a querer casar contigo Isabel. ¿Tu crees? Ya verás. Isabel se encontrará en Cuba con dos de sus amigas que comenzaron antes el viaje. Queremos viajar en tren de La Habana a Santiago de Cuba. Ese tren no funciona todos los días, le digo. Tengo tiempo, esperaré. Una de mis amigas quiere conocer un cubano. También le van a pedir matrimonio, le digo. ¿Sabías que De Niro filmará una película en Cuba? Oye, tu actorcito está viejo y tu también. Mándame una postal Isabel. Ya. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-117095150581610611?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/117095150581610611/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=117095150581610611&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/117095150581610611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/117095150581610611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2007/02/de-paseo.html' title='DE PASEO'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-116951375366305520</id><published>2007-01-22T21:38:00.000-03:00</published><updated>2007-01-22T21:55:53.730-03:00</updated><title type='text'>METAPIO PARA EL DOLOR</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/2453/2137/200/473165/asado-palo.jpg" border="0" /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;ste es mi nieto. Qué grande está el niño. Sí caserita. Sí. En realidad no he crecido mucho. Mi abuela me toma en brazos. Hace calor en el puesto de la casera. Un par de moscas se instalan encima de una naranja. Tienen hambre. Dele un poquito a su nieto, le ordena la vendedora a mi abuela mientras le extiende un pedazo de pomelo. Están dulces. Hasta luego caserita. Hola Don Mario. Hoy le tocó feria. Sí caserita. Está blandita la carne. Tráigame al niño para acá. ¿Así que este campeón quiere ser carnicero? Sí, contesta mi abuela. Oiga caserito: ¿Qué le pasó a Don Octavio? Mire que el apio es la verdura favorita de mi nieto. Está enfermo. Más encima el otro día se cayó y lo curaron con metapío. El pobre gritaba como mula. Pero acá somos todos colegas y lo vamos a ayudar. Nosotros nos conocemos de años. No se preocupe. No lo vamos a dejar solo. Me alegro Don Mario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Loco, a quien conozco hace bastante tiempo, se fue hace un año a Madrid. No soportó más y simplemente se largó. Bien lejos. Todavía me acuerdo de ese día en el aeropuerto. Mi amigo se fue llorando. Sabía que tendría que hacer su vida en otro lugar. Ese día, prometí que nunca más iría a despedir a alguien. Hace un mes recibí un correo en el que El Loco contaba que regresaría por un par de semanas a Santiago. Vuelvo para pasar las fiestas y mi cumpleaños anunció, contento. El correo estaba dirigido a un puñado de viejos amigos. Los espero en la casa de mi madre. Por favor vayan, después no los molestaré más, remató.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes, cuando no éramos tan pendejos como ahora, el Loco solía invitarnos a su casa; una parcela con piscina y otras comodidades, a las que ahora se suma un centro de meditación trascendental dirigido por la madre hippie de mi amigo por donde deambulan algunos gurúes y yoguis. Todo bien loco. ¡Tanto tiempo socio! Sólo eso atiné a decir cuando me reencontré con El Loco. Pasen por acá. La parrilla está encendida, nos dijo. Sírvase una chela. Ya. Que ha cambiado tu casa, fue lo segundo que le comenté. No dije nada más. Mal que mal, algo sabía de cómo le estaba yendo en España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tarde pasó rápido. Nadie se bañó en la piscina. El día estaba nublado. Mantuvimos prendida la parrilla. Había harta cerveza. Como suele suceder en estas reuniones, los hombres nos dedicamos a supervisar el asado, mientras las chicas conversaban quizás de qué. Me gusta que las minas se cuenten copuchas, comentó El Mono, a quien no veía desde que un ataque de asma casi lo mata. Ya de noche encendimos una fogata. El Loco no estaba tan contento como se suponía debía estarlo. A la reunión no fueron todos los que él esperaba. Mi amigo mitigó su pena con ron. El fuego pareció tranquilizarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos días después celebramos el cumpleaños de El Loco en mi casa. El Loco fue el primero en llegar y mientras esperábamos a los demás conversamos harto. Ahí me confesó que estaba contento con su vida por allá lejos, pero que echaba de menos. Me lo imaginé bailando solo en Ibiza, el paraíso con el que tanto soñaba, y caminando borracho a su pieza inmunda. Hace algunos años, para uno de mis cumpleaños, El Loco también fue el primero en llegar. Nos bajamos no sé cuantas cervezas. Cuando apareció el resto de los invitados yo ya estaba durmiendo. Esta vez tampoco me cuidé, aunque resistí más tiempo. Incluso cociné y abrí todas las botellas que me quedaban. A la reunión tampoco llegaron todos. El Loco no dijo nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso llegó el Año Nuevo. Con mi novia nos arrancamos a Los Angeles, en la octava región. Fuimos donde una pareja de amigos que hace un tiempo también se aburrieron y se largaron de Santiago. Pasamos la velada tranquilos. Incluso no nos dimos cuenta cuando llegó el 2007. Mucho mejor así. Mientras, en Santiago, El Loco y algunos de los amigos se dejaron caer en una fiesta cualquiera. Tampoco fueron todos. Tampoco se emborracharon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un par de días después le organizamos la despedida a nuestro amigo. Elegimos un bar de por ahí cerca. Nos sentamos en una mesa grande. Estábamos casi todos los viejos amigos. El Loco pidió un whisky tras otro. Invitó varios. Después de un rato, mi amigo agachó su cabeza. No tuve fuerzas para decirle algo. Una amiga lo consoló. No, no es eso, repetía El Loco. Si no es eso, insistió. No es eso. Después se paró al baño y se le pasó. Pagamos y nos fuimos. Cuídate y nos vemos, le dije. No creo que lo vea muy pronto. Por si acaso le di un abrazo fuerte. Después pensé en eso que dijo en el correo sobre que no nos molestaría más. Me subí al auto. Unas cuantas cuadras más adelante otro auto me tocó la bocina. Era El Loco. Se despidió de nuevo. Gritó chao y nos hizo una seña con su mano. ¿Podrá manejar así?, me preguntó mi novia. Sí, está acostumbrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-116951375366305520?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/116951375366305520/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=116951375366305520&amp;isPopup=true' title='20 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/116951375366305520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/116951375366305520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2007/01/metapio-para-el-dolor.html' title='METAPIO PARA EL DOLOR'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-116674850393047326</id><published>2006-12-21T21:37:00.000-03:00</published><updated>2006-12-21T22:06:24.736-03:00</updated><title type='text'>HUASO PILLO</title><content type='html'>&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/2453/2137/200/450652/pin1.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;¿Y&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; cuánto tiempo se va a quedar? No se sabe hijo. Pero abuela ¿Cuánto? Se suponía que poco, pero las cosas no están bien. ¿Por qué? Así es el poder. Algún día lo entenderás. ¿Qué es el poder? Tu abuelo te explicará, pero ahora duérmase, que es tarde. ¿Por qué nos cortan la luz? No pasa nada, tranquilo hijito. ¿Son los del Lautaro? Tal vez, aunque quizás es El. Hoy me encontré en la feria con mi comadre de las JAP, escucho que murmulla mi abuela en el living. Su hijo no ha aparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol quema. Es domingo y me preparo para una siesta. No hay otra forma de capear el calor. En eso suena el teléfono. Se murió, es el escueto mensaje que recibo. Enciendo el televisor. Es verdad. Se murió. A las 14.15. Afuera del Hospital Militar comienza a reunirse su pequeña fanaticada, en su mayoría mujeres. Adiós &lt;em&gt;huaso pillo&lt;/em&gt;. No sé qué decir, afirma mi pareja. Algo extraño pasa. La siesta deberá esperar. Silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La transmisión televisiva es continua. No cesa. Un periodista del canal nacional comenta que el &lt;em&gt;huaso pillo&lt;/em&gt; ha fallecido en el día internacional de los derechos humanos y, en otra extraña ironía, justo el día del cumpleaños de su esposa, Doña Lucía. Recibo otro llamado. ¡Se murió! grita al unísono por el auricular una pareja de amigos. Uno de ellos, Ernesto Rovira, no dice nada más. Creo que su cabeza está en Colombes, su barrio obrero parisino. También en sus padres exiliados. Suenan las primeras bocinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Partimos a la casa de los Rovira. Vivi, la pareja de Ernesto, nos cuenta que ya hay gente en Plaza Italia. Recién entrevistaron a unos que venían en la micro y que pasaron por la Plaza y se bajaron cuando supieron que se había muerto, nos comenta, risueña. El calor no cede. El hijo menor de los Rovira duerme siesta. El mayor pregunta quién diablos es el &lt;em&gt;huaso pillo&lt;/em&gt;. Partimos al centro. Hay una manifestación. Algunos destapan botellas de champaña. Otros sólo están ahí, en silencio. Leo un graffiti que dice que la muerte le ganó a la justicia. ¡Don Sata! ¡Don Sata! ¡culéate al Tata!, grita la masa. Pobre huaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suena nuevamente el teléfono móvil. Saqué los parlantes para el balcón. ¿Escuchas Samba landó? Sí. Se armó un pequeño carnaval abajo de mi departamento, me cuenta mi amiga Mariluz. Una de mis vecinas me gritó marxista y cerró sus cortinas. ¿Verdad?, le pregunto. Sí. Y el hijo chico de otra vecina no ha parado de gritar ¡ula-ula! ¡ula-ula! ¡a la vieja Lucía se le murió la tula! Ya, nos vemos entonces. Sí Mariluz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminamos hacia La Moneda. Cuando pasamos frente al Diego Portales, antiguo cuartel del &lt;em&gt;huaso pillo&lt;/em&gt;, la masa grita aún más. Mi pareja retrata la escena con su cámara. Nunca le habían pedido tantos favores a Don Sata. El infierno no existe, pienso. El cielo tampoco. Veo otro rayado: 14.15, la hora del postre. Firma Don Sata. Quién otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabemos qué tipo de funeral va a decretar el gobierno. Quién sabe. Seguimos caminando. En el Santa Lucía algunos punkies descansan. Todavía hace mucho calor. Suena el teléfono de Ernesto. Es su hermano fotógrafo. Hace un par de meses inauguró una muestra en el museo de La Moneda sobre su vida íntima en París y su largo viaje en barco de retorno a Chile en el 90. Mi hermano está afuera del Hospital Militar, cuenta Ernesto. Le está sacando fotos a los otros huasos pillos. Algunos posaron para él. Qué locura, agrega. Al fin llegamos al palacete presidencial. El huaso no tendrá tumba. Pienso que el hijo de la comadre de mi abuela seguramente no está en ninguna parte. Quizás le dirá algo al finao cuando se encuentren. Mi pareja nos compra un mote con huesillos. Bien helado. Nos sentamos frente a La Moneda. A la sombra. En eso llega el guanaco. Nos echan. A la fuerza. No corran, grita alguien. Si ya se murió. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-116674850393047326?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/116674850393047326/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=116674850393047326&amp;isPopup=true' title='35 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/116674850393047326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/116674850393047326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/12/huaso-pillo.html' title='HUASO PILLO'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>35</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-116570153435594488</id><published>2006-12-09T18:51:00.000-03:00</published><updated>2006-12-09T18:58:54.426-03:00</updated><title type='text'>EN TRANSITO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/2453/2137/1600/389764/guaya.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/2453/2137/200/383665/guaya.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿P&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;or qué se mueve la casa? No es nada hijo, duérmase. ¿Son los gatos? No hijito, es el tren. A esta hora también pasa. Quiero verlo, abuela. ¿Me llevas mañana? Ya, pero ahora duérmase, que es tarde. Abuela, quiero viajar en tren. Es que esos van para el sur, lejos. Quiero subirme a uno. Ya, le voy a decir a tu abuelo que te lleve a la línea. Y también quiero volar en uno de esos aviones que pasó el otro día por acá. Cuando seas grande, hijo. Ahora duérmase. Ya. Que amanezcas bien abuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un par de semanas tuve que viajar a Quito. Me avisaron de un día para otro. Un seminario. Es saludable escapar. El avión encendió sus motores y se preparaba para despegar. Señores pasajeros debido a un inconveniente técnico deberemos regresar al aeropuerto, se escuchó por el altoparlante. Qué tedio. Dejé mi asiento y me fui para atrás, cerca del baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Partimos. Tráigame un whisky por favor. ¿Con Coca Cola? No, con hielo. Gracias. Dormí todo el vuelo. El alcohol no falla. Detesto los aviones. Por suerte, el asiento del lado estaba vacío. Señores pasajeros, abróchense sus cinturones. Al poco rato aterrizamos en Guayaquil, la escala obligada antes de llegar a Quito. Era mi tercera vez en Guayaquil. La primera fue hace muchos años, cuando viajaba con mochilla y con amigos. Para llegar a Ecuador aquella vez vendí papas todo un año. Las llevaba a domicilio. Soy un comerciante nato. Vendo y me vendo barato. La segunda vez llegué a Guayaquil también de madrugada, aunque por casualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa vez desviaron el avión por razones climáticas. Bienvenido a la Perla del Pacífico, me dijo de entrada un guardia. Yo sabía que mentía. Guayaquil es un infierno de 40 grados a la sombra. Huele a harina de pescado. Nos llevaron a un hotel. Señores, nuestro recinto está full. No podremos darles habitaciones individuales. Van a tener que compartir las piezas, nos dijo la recepcionista, una morenaza tetona de pasado glorioso. La gente comenzó a reclamar. Miré a mí alrededor. No vi a nadie con quien quisiera pasar la noche. Cuando la multitud se descontroló, le propuse a un tipo irse a dormir de una buena vez. El hombre, en realidad Juan Antillanca, me contó después que había viajado desde Temuco para trabajar seis meses o más en un astillero en el puerto del Callao. Al día siguiente, en vez de estar disfrutando de mi destino original, me fui a una plaza a darle migas de pan a las iguanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guayaquil se ve bien desde arriba de un avión con aire acondicionado y a punto de despegar. Partimos de nuevo. Señores pasajeros nos informan que la visibilidad en Quito es de sólo dos mil metros, pero vamos a intentarlo, abróchense los cinturones. Me trae un whisky por favor, señorita. No señor, estamos a punto de aterrizar. Las ruedas bajaron, pero aún no tocábamos tierra. Señores pasajeros, no hemos podido aterrizar, volveremos a Guayaquil, se escuchó, fuerte y claro. Nos bajamos del avión. Era tarde. La gente comenzó a reclamar. La aerolínea ofreció un hotel, pero en Salinas, a dos horas de Guayaquil. Nadie quiso aunar fuerzas y la masa se dividió; unos se fueron a un hotel y otros nos quedamos en el aeropuerto para partir al día siguiente a primera hora. Me eché en un asiento. La gente, indefensa y cansada, comenzó a contarse historias; sus dramas matrimoniales y lo dura que es la vida, “ya sabes, no es fácil”. Me dormí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando amaneció nos subimos a otro avión. Media hora después divisé los autos y las casas de Quito entremedio de las nubes. Por problemas de neblina nuevamente no pudimos aterrizar y de vuelta a Guayaquil. Al siguiente intento por fin arribamos. Me di una ducha y dormí un rato. Soñé con un tren. Me acordé de la línea férrea cerca de mi antigua casa. Desperté mucho mejor. Dejé la reunión para el día siguiente y me fui a una librería. En la parte de novedades encontré un libro titulado Alá Superstar, cuyo autor, un argelino asentado en París, firma como Y.B. Está todo conectado, pensé. Ahora somos tres superstars: Jesucristo, Alá y yo. Al diablo, todo es absurdo en realidad. El libro trata de un joven musulmán que quiere ser una superestrella. Seguramente fracasará. Pero me gusta el fracaso y parece que Guayaquil también. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-116570153435594488?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/116570153435594488/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=116570153435594488&amp;isPopup=true' title='39 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/116570153435594488'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/116570153435594488'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/12/en-transito.html' title='EN TRANSITO'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>39</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-116369134132599446</id><published>2006-11-16T12:21:00.000-03:00</published><updated>2006-11-16T12:35:41.616-03:00</updated><title type='text'>TARDE PERO LLEGA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2453/2137/1600/club.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2453/2137/200/club.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;¿P&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;or qué nos cortan la luz?, le pregunto a mi abuela justo cuando una ampolleta tiende a prenderse. Mañana se vota la nueva Constitución. ¿Y esa bomba? No te preocupes, duérmete, es de por allá lejos, cerca del Club Hípico. El suministro eléctrico aún no vuelve. Se escuchan gatos arriba del techo y gente corriendo. Pienso en una estampida de caballos, pero en realidad nunca he visto una. ¿Y esas sirenas? Deben ser los pacos, responde mi abuela, mientras intenta tomarse una sopa de tomate. Duérmete hijo. Tranquilo. Sí. Hasta mañana. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El lunes tuve libre. Trabajé como esclavo el fin de semana. En recompensa me dieron ese día sólo para mí. Hace años que tenía ganas de ir a las carreras. Hablé con un periodista hípico que conozco hace tiempo. Mi colega hizo los arreglos para que pudiera entrar a la zona de socios. ¿Algún dato?, le pregunté. Last Impact, en la séptima carrera, aunque paga 1,5 pesos. Gracias.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Llegué a la casa de mis abuelos a la hora de almuerzo. Me dieron una tortilla de zanahoria. ¿Has ido alguna vez al Club Hípico?, le pregunté a mi abuelo. Mi padre era carrerista. ¿Jinete? No, carrerista, apostador, jugador. Ahh. Oye, me dieron un dato. ¿Un dato fijo? Sí. Todos los datos son fijos, mijito. Claro. Una vez el Tito, mi peluquero, me dio un dato fijo y la yegua llegó última. Así son esos datos, comentó mi abuelo, fijos. Como las yeguas, pienso, fijas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Entramos al Club Hípico. Divisamos a unos fina sangre dando vueltas en un corral junto a los preparadores. Ahora sí, le gritaban los apostadores a los animales. Estos no respondieron. Después entramos a la parte de socios. Vimos salones amplios de cierto lujo y un restaurante en el que cada mesa tenía un televisor para mirar las carreras. Salimos a la tribuna, pero había poca gente. No así en el otro sector abierto a todo público. Vamos para allá mejor. Ahí estaban los jubilados y desempleados. Gente como nosotros. Bajamos hasta el borde de la cancha. Los caballos pasaban a toda velocidad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ya, entonces, apostemos, aunque sea el mínimo. A eso vinimos, les dije a mis abuelos. Estábamos a unos 10 minutos del comienzo de la tercera carrera del día. 1.800 metros. Miramos el programa. Vimos las apuestas. No nos complicamos con la quinela, la trifecta, el enganche, ni el pollón de oro. A ganador, entonces. Nos gustó Tiquino, cuyo jinete se llamaba igual que yo. Sonó una trompeta. Partió la carrera. Entran a tierra derecha, se escuchó por un altoparlante. Desde lejos vimos que nuestro caballo iba tercero, a dos cuerpos del primero. Segundos después llegaron a la meta, sedientos, sudados. Perdimos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Antes de la cuarta competencia nos sentamos en la galería. Elegimos los caballos sólo por los nombres que más nos divertían. Al diablo los datos fijos. Apostamos a Rock Star, a ganador. Pagaba 8,3 pesos. Una yegua fina, no como las que me gustan a mí. 1.600 metros. Volvimos a perder. Para la quinta carrera elegimos a Apocalipsis Now, aunque un heladero nos reveló que El Inmencionable, el número dos, era un dato fijo. Ese jinete no falla, nos dijo. No le creímos y perdimos de nuevo. Para la sexta confiamos en él. Nos recomendó el mismo jinete, ahora con el caballo Tarde Pero Llega. Confíen, insistió. Soy amigo de los preparadores. Confiamos y nuevamente apostamos el mínimo. No había más dinero. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Bajamos nuevamente al borde de la pista. En los últimos 300 metros Tarde Pero Llega iba cuarto, muy agarrado. Nos dimos cuenta del truco del jinete, de gorro azul y traje con lunares y mangas naranja. Por favor ayúdanos Dios, le escuché decir a una niña pequeña en brazos de su padre. Acá Dios no existe, mijita, le respondió el tipo agitando sus manos. En los últimos 200 metros el caballo se soltó y pasó al primer lugar con un hermoso galope. Ganamos. ¡Ganamos!, gritamos con mis abuelos. Ganaron un moco, me dijo algo ofuscado el padre de la niña. Sí, pero sin la ayuda de nadie, le respondí mirándolo directo a los ojos. El tipo bajó su cabeza, como reconociendo su equivocado concepto de lo que es ganar. Me acerqué a la ventanilla de las apuestas. Cobramos el premio. Un moco en verdad, pero de nadie más. No fue necesario quedarse hasta la séptima carrera. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-116369134132599446?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/116369134132599446/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=116369134132599446&amp;isPopup=true' title='43 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/116369134132599446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/116369134132599446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/11/tarde-pero-llega.html' title='TARDE PERO LLEGA'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>43</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-116118688580300970</id><published>2006-10-18T12:23:00.000-03:00</published><updated>2006-10-18T12:54:55.463-03:00</updated><title type='text'>MES DE GARANTIA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2453/2137/200/hospital.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;¿Y&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; ese ruido? Mi abuelo se despierta y me dice que son los gatos que andan por el techo. Duérmete que mañana tienes que ir al jardín infantil ¿Con la Tía Paty? Sí, con ella. ¿Y eso? Los gatos se escuchan como si fuesen personas caminando por el tejado. Maúllan, lloran y se pelean. Tranquilo hijo. Duérmase. Quiero tener un gato abuelo, le digo mientras me tapo con una frazada. Duérmete cabro de moledera. Quiero un gato abuelo, insisto. Súbete arriba del techo y tráeme uno. Pienso en un felino oscuro con los ojos verdes. Duérmete que mañana vas al jardín. Tu mami te tiene prohibidas las mascotas. Acuérdate lo que le pasó a tu amigo El Minino. Era alérgico y la guata se le llenó de pelos de gato. Que duermas bien abuelo. Hasta mañana hijo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Aló? El Mono está en el hospital. ¿Qué le pasó? Una mezcla de asma con alergia. A la hora de almuerzo me puedo escapar del trabajo. Juntémonos allá. Al Mono lo conozco desde los 10 años. Crecimos juntos. En un comienzo, el hecho de que cayera enfermo me pareció divertido. El Mono ha sufrido una metamorfosis física brutal en los últimos años. Engordó y quedó calvo. Mantiene su humor y agudeza eso sí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Vengo a ver a un amigo, le dije a la recepcionista del hospital. Está en la 1735, en la Unidad de Cuidados Intensivos. ¿En la UCI? ¿Está segura? Sí. Este no es horario de visitas, pero puede pasar a verlo unos minutos. Gracias. ¿La UCI?, pensé. La cosa anda mal. Entré a la pieza y vi al Mono con unos tubos en su nariz. Un monitor contaba sus pulsaciones y la cantidad de oxígeno en su sangre. El contador marcaba 96. Después supe que lo normal es 100. El Mono estaba viendo televisión. No había nadie más. ¿Qué te pasó?, le pregunté de entrada. Mi amigo me resumió su drama: El domingo, hace tres días, me fui a vivir con La Solcita. Arrendamos un departamento que estaba todo cochino. La alfombra estaba llena de polvo. La anterior arrendataria tenía varios gatos. De tanto subir y bajar cajas comencé a sentirme mal. Había mucho polvo y pelos. Lo pasé mal esa noche. Y eso que era la primera que pasábamos juntos con La Solcita. No cumplí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Mono estaba afligido y pálido. Nunca antes lo había visto así. Continuó: Me faltaba el aire. Al día siguiente me compré una mascarilla para no respirar tanto polvo. Pero seguía tosiendo. Me veía lindo viendo televisión con la mascarilla. La pobre Solcita estaba loca. Esa noche comencé a ahogarme. Abrí la ventana para poder respirar y me puse un gorro de lana para no enfriarme. El miércoles la Solcita me obligó a ir al médico. Después de unas pruebas el doctor me dijo, ‘váyase ahora al hospital’. Y acá estoy. En eso entró la Sol. El médico me dijo que estarás ingresado una semana más. Si pasabas otra noche en el departamento te morías, le contó Solcita a su mono. Imagínate amor, podrías haber amanecido con un fiambre al lado, comentó irónico y algo nervioso El Mono. A Solcita no le gustó el comentario.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Te salvaste de una grande Mono, le dije. Así parece mi Negro. Ese día tenías sólo 84 de oxigenación, afirmó la Solcita. El médico también me advirtió que nunca más vamos a poder vivir en lugar alfombrado. Además tendrás que tomar remedios de por vida. Voy a ir a avisarle a tu madre. La Sol salió de la pieza. Duré tres días viviendo con la Solcita, reflexionó El Mono, afligido. Me voy a tener que portar bien. Así es. Cuídate. Nos vemos. Salí de la pieza. Afuera me encontré con la Sol. Estaba con su abuelo. Gracias por venir Negro. De nada. ¿Qué más te dijo el médico? Que con nivel 82 te declaran muerto. Se salvó el Mono. Sí. Oiga mijita, acotó el abuelo. Yo tenía un amigo que para su luna de miel se tuvo que devolver a Santiago porque le dio una crisis alérgica. No podía fornicar tranquilo. Pero eso fue hace 60 años. Todavía está casado. Puchas que le salió fallado el cabro, le dijo el abuelo a la Sol. Sí, lo sé. Tenga por seguro abuelo que voy a cobrarle el mes de garantía.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-116118688580300970?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/116118688580300970/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=116118688580300970&amp;isPopup=true' title='51 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/116118688580300970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/116118688580300970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/10/mes-de-garantia.html' title='MES DE GARANTIA'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>51</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-115984874784854105</id><published>2006-10-03T00:34:00.000-03:00</published><updated>2006-11-20T10:40:47.970-03:00</updated><title type='text'>LA TIA PATY</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2453/2137/1600/paty1.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2453/2137/200/paty1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;C&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;oloco una de mis manos en mi corazón y canto: &lt;em&gt;"Puro Chile es tu cielo azulado. Puras brisas te cruzan también"&lt;/em&gt;. Mi madre y mi abuela me miran fijo, orgullosas. Se ve bien el Negrito, escucho que dicen a lo lejos. Estoy disfrazado de soldado en un acto en mi Jardín Infantil. En mi otra mano sostengo un rifle de madera. Me lo hizo mi abuelo. Tienes que llevarlo al hombro, bien firme y derechito, me dijo cuando terminó de moldearlo. No me sé el himno patrio completo. Muevo la boca. Hago como que canto. Al lado mío está uno de mis compañeros disfrazado de robot. A mi izquierda uno de huaso. Más allá una compañera está vestida con un traje de bailarina de ballet. La miro. Me gusta. ¡Canten niños!, ordena la Tía Paty, mi profesora. &lt;em&gt;"Dulce Patria, recibe los votos, con que Chile en tus aras &lt;/em&gt;(en realidad digo alas) &lt;em&gt;juró"&lt;/em&gt;, sigo cantando, bien fuerte. La Tía Paty también me observa. Es dulce y joven. Se ve simpática con su uniforme verde de parvularia. Tiene tetas, pienso. Vuelvo a mirar a mi amiga bailarina. Ella no tiene. Aplausos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El fin de semana fui a visitar a mi abuela. Me preparó un congrio, como a mí me gusta. ¿Sabes quién siempre me pregunta por ti? Ni idea. Tu amigo El Pichí. ¿El Cabeza de Pichí? Sí, ese mismo. ¿Y sigue viviendo en el barrio? No, ya no. ¿Y el El Mono?, le pregunté a mi abuela. También se fue. ¿Sabes quién más me ha preguntado por ti? No. La Tía Paty. No la conozco. ¿No te acuerdas de ella? Ni de nombre. Era tu profesora en el Jardín Infantil. Y todavía vive acá. ¿Verdad? Sí, atravesando la avenida. Te quedó suavecito el congrio y las papas con mayo están realmente sabrosas, abuela. ¿Me prestas la sal? Sí, La Tía Paty nunca se fue de acá. Atiende en la panadería. ¿Me alcanzas la panera? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En realidad nunca olvidé a la Tía Paty. En las fotos que conservo, y que aún no he botado, aparece moviendo su pelo largo castaño, flectando sus piernas largas y flacas, abriendo sus ojos grisáceos, mordiéndose sus labios carnosos e intentando ocultar su inolvidable par de tetas detrás de su traje verde. En la escena también aparezco yo, tomado de su mano. Yo era el niño mimado de Paty. Me consentía en todo. Fue mi primer amor. Ella lo sabe. Sí, porque un día se lo confesé. Esa vez sólo se río y me miró con su cara dulzona. En una ocasión la vi irse del Jardín con su novio. Ahí se fue todo al carajo. Tiempo después, en plena adolescencia, le hice el correspondiente homenaje. Una de mis primeras pajas se la dediqué a ella. Con cariño. Con mucho cariño para la Tía Paty. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Oye abuela, pero el pan no va a alcanzar para la once. Acompaña a tu abuelo a comprar entonces. ¿Te ayudo con la bolsa? Ya. El pan de acá es el mejor. No hay otro ni siquiera que se le parezca. Está saliendo con menos sal, eso sí. ¿Verdad? Sí. ¿Y la otra panadería que había antes acá? La compraron los evangélicos. Una lástima. Hola caserito. ¿Quiere calientito el pan? Sí, como siempre. Gracias. ¿Y usted también lo quiere calientito? No, yo vengo con él, le contesté a la gorda del mesón indicándole a mi abuelo. Gracias. ¿Era la Paty? ¿Qué Paty?, respondió mi abuelo. La Tía Paty pues. La de mi Jardín Infantil. La abuela estuvo hablando de ella a la hora de almuerzo ¿Te acuerdas ahora? No. Pero si se supone que ella todavía vive acá y trabaja en la panadería. No sé. Quizás se fue con los canutos. Pero si ella siempre pregunta por mí. No creo. Tu abuela inventa cosas. Ya sabes. Nosotros somos de los pocos vecinos que quedamos en el barrio. Casi todos se fueron. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-115984874784854105?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/115984874784854105/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=115984874784854105&amp;isPopup=true' title='43 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115984874784854105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115984874784854105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/10/la-tia-paty.html' title='LA TIA PATY'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>43</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-115922980837660300</id><published>2006-09-25T21:06:00.000-03:00</published><updated>2006-09-25T21:16:48.396-03:00</updated><title type='text'>EL BOOMERANG</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2453/2137/1600/cartero.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2453/2137/200/cartero.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;¡L&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;legó Don Juan! ¿Crees que me traerá algo? Mi abuelo duda y me pide que le pase veinte pesitos de un pequeño jarro de greda. Vaya a buscarle un vasito de agua por mientras. El cartero viene de por allá lejos. Debe estar cansado, me dice mi abuelo. Saco agua. Está heladita. Salgo al jardín. Oiga que está grande este niñito, exclama Don Juan. Puchas que ha crecido rápido. Tome, le traje una carta para usted. Recibo el sobre. Reconozco la letra. Es de mi padre. Gracias Don Juan. ¿Le pasó los veinte pesitos?, me pregunta el abuelo. Son quince no más, responde el cartero. Pásele los veinte mijito. Gracias. Muchas gracias. Gracias a usted Don Juan. Entro a la casa. Mi abuelo se va para su pieza. Abro la carta. Mi padre no llegará para mi cumpleaños número diez. Guardo la carta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El mes pasado me puse a ordenar mi departamento. Decidí deshacerme de todo. Bueno, de casi todo. Abrí unas seis cajas llenas de papeles, fotografías, cartas, santitos de primera comunión, tarjetas de Navidad, postales y otras baratijas. Incluso encontré mi diploma universitario completamente arrugado entre unos comics de &lt;em&gt;Spiderman&lt;/em&gt;. También di con el paradero de un peluche que me regaló una ex novia para mi cumpleaños 18, un gorro soviético que me llegó para mis 23 y unos chocolates podridos de la celebración de mis 29. Perdí mucho tiempo en revisar el material. ¡Pero cómo vas a botar tus cosas! Es tu vida!, reclamó mi novia. Ayúdame mejor. Ya, pero son tus recuerdos. Te vas a arrepentir, insistió. No lo creo. A excepción de algunas cartas familiares, nada de esto tiene valor. Al final, todo termina en la basura. Esto lo debí hacer hace tiempo. Te vas arrepentir. Ya veremos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Un par de semanas después y cuando con mi novia ya habíamos olvidado el tema de las cajas, mi madre me llamó para contarme que me había llegado una carta. Qué raro, pensé. Tu nombre está escrito con un lápiz dorado, me dijo. Todavía más raro. Ese mismo día fui a la casa de mi madre. Abrí la carta. Estaba bien escrita. Sin faltas de ortografía. ¡Ya pues hijo! ¿Qué dice la carta? Hay personas locas mamá. Pon atención. &lt;em&gt;"Sé que esto te parecerá raro e imprudente. Soy simplemente una persona que un día iba caminando en la noche y encontró un montón de cartas y cosas tiradas en la basura. Sentí que esto era un tesoro. Tus cosas pasaron tiempo en mi pieza. No me atreví a leer nada. Me parecía terrible el solo hecho de pensar en botarlas. Entonces pensé que pudiera ser que quisieras tus cosas de vuelta, por lo que leí algunas cartas tratando de encontrar nombres y direcciones. Discúlpame por haber leído tus pensamientos. Sentí tu vacío y al mismo tiempo tu alegría. De verdad discúlpame si te estoy pasando a llevar. Te dejo mi teléfono por si quieres llamarme. Fernanda". &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Castigo de Dios, hijo, por botar tus recuerdos. No te pongas así, mamá. Te apuesto a que botaste hasta los santitos que te mandé hacer cuando hiciste la primera comunión. Pero mamá, si ya ni tu crees en Dios. Sí, pero de todas formas le temo ¿Y que vas a hacer? ¿Vas a llamar a esa niña para darle las gracias? No, no creo. Quizás es como la mina con la que estuvo saliendo &lt;a href="http://nodigas.blogspot.com/2006/09/carne-de-mono.html"&gt;El Mono&lt;/a&gt;. Deliciosa, insaciable, pienso. Ya, tengo que irme. ¿Has sabido algo de tu padre? No, hace tiempo no me escribe. Mándale un mail entonces. Pero mamá, tu sabes que me gustan las cartas de puño y letra. No las botes entonces. Ya bueno. Chao. Cuidese hijo. Sí mamá. Sí.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-115922980837660300?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/115922980837660300/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=115922980837660300&amp;isPopup=true' title='47 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115922980837660300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115922980837660300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/09/el-boomerang.html' title='EL BOOMERANG'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>47</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-115824922345895939</id><published>2006-09-14T12:40:00.000-03:00</published><updated>2006-09-14T12:53:43.703-03:00</updated><title type='text'>CARNE DE MONO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2453/2137/1600/carni.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2453/2137/200/carni.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;C&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;uando grande quiero ser carnicero, sí, como usted Don Mario. Mi abuela se ríe y me toma en brazos para tocar la carne por encima del mesón. Está blandita, traiga al niño por acá, responde Mario. Tenga cuidado con la cortina de colores atrapa moscas. Vengan, nos dice. Caminamos por detrás de la vitrina. Quedo a la altura de una cabeza de chancho y unas prietas. Por encima mío también observo un costillar enorme colgado de un gancho. El animal está marcado con unos números morados. Hay muchas moscas revoloteando. Vengan, vengan, por acá, insiste Don Mario. El frizer es enorme y hace bastante frío, pero me deleito con tanta carne. Don Mario se pone su traje blanco, saca su cuchillo carnicero, lo afila, y me muestra cómo se hace un buen corte ¿Se fija mijito? Vuelvo a tocar la carne. Está blandita. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El otro día fui a un matrimonio. Me tocó una mesa con amigos a los que no veía hace tiempo. Bebí todo lo que me pusieron por delante; pisco sour, vino blanco, vino tinto, una menta y muchas piscolas. ¿Y terminaste tu carrera?, le pregunté a uno de mis amigos. Sí, estoy trabajando en (inentendible) ¿Y usted compadre?, le pregunté a otro. Trabajo en una compañía de computadores. Oye, me contestó ese amigo, ¿todavía te cortas el pelo donde ese peluquero maricón? ¿Tito se llamaba? Mándale mis saludos. Sólo me faltaba uno para completar la ronda. Oye Mono ¿Al final qué estudiaste? ¿Qué es de tu vida? Me cambié varias veces de carrera. También trabajo con computadores, pero no estudié nada. No soy nada, respondió mi amigo algo incómodo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Después de enterarme que el Mono "no es nada", me dejé caer en el bar. Una piscola por favor. Mando al carajo la advertencia de mi novia y mezclo. Tengo sed y no me importa. En eso, llega el Mono, trato que no se sienta mal. Otra piscola por favor, le digo al barman. Oye Mono, cómo puedes decir que no eres nada. ¿De verdad piensas así?, le pregunté incrédulo. Acto seguido, me las di de cura: pienso que importa poco que uno sea profesional, técnico, o nada, como tu; prefiero el camino rural a las grandes autopistas; la plata va y viene, viene y se va; hay que pasarlo bien; hay que evitar convertirse en un animal doméstico; una buena mujer, libros, discos, cerveza y amigos, con eso basta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tienes razón, respondió el Mono ¿Sabes?, le dije con una sonrisa pícara, desde chico quería ser carnicero, pero terminé en otra cosa. Fui a la universidad, pero eso de poco sirve. ¿Carnicero? Sí, me gusta la carne; tocarla, olerla y comerla bien roja y con harta sangre. Y a quién no, comentó el Mono. ¿Ves esa minita de ahí? ¿La de minifalda azul? Sí, esa mosca muerta rubia que baila coqueta ¿La ves? Estoy saliendo con ella. Es filete, me contó el Mono. Pero ¿por qué viniste al matrimonio con otra?, le pregunté. Porque quiero más carne todavía. Tengo hambre. Tengo mucha hambre. Yo también, le respondí. Yo también Mono.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-115824922345895939?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/115824922345895939/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=115824922345895939&amp;isPopup=true' title='101 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115824922345895939'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115824922345895939'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/09/carne-de-mono.html' title='CARNE DE MONO'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>101</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-115713086957135942</id><published>2006-09-01T13:52:00.000-03:00</published><updated>2006-09-23T13:51:58.536-03:00</updated><title type='text'>EL PELUQUERO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2453/2137/1600/peluqueria_1.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2453/2137/200/peluqueria_1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;"N&lt;/span&gt;os fuimos a tercera división. No sé si siga yendo al estadio. Por ahora sólo necesito una buena mamada. Magallanes está muerto, pero yo no", me dijo el otro día Tito, quien por años ha intentado experimentar sin éxito con mi cabellera. Conozco a Tito hace unos 15 años. Comencé a ir a su modesta peluquería cuando era un escolar en busca de revistas y películas porno. "El Tito te hace el corte que tu le pidas. Además tiene una videoteca triple x para su fiel clientela", me recomendó un amigo en aquella época. En ese tiempo quienes conocían a Tito también contaban que él era el peluquero de Patricio Aylwin, entonces Presidente de Chile, quien vivía en el barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Cómo quieres te corte, Negro?", me preguntó Tito en nuestro primer encuentro. "Tal como lo tengo, pero un poco más corto", le respondí. En el colegio no nos dejaban usar el pelo largo. Tito lo sabía y le desagradaba esa norma. "Ponte gomina y listo. Así disimulas el largo", me dijo esa vez. "Toma, llévate este video y cuando vuelvas me dices qué te pareció", concluyó. Me fui feliz de la peluquería. Además era barata. Tito, un tipo bonachón, hincha de Magallanes como mi familia y que se teñía el pelo rubio, era por sobre todo las cosas devoto de su público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Tanto tiempo Negro. ¿Están ricas las minitas de la película, verdad?", me dijo la segunda vez que me dejé caer en la peluquería. "Sí. Oye. ¿Y estos videos también se los prestas al Presidente?", le pregunté. "No, ya no le corto el pelo al Pato. Ahora él tiene un peluquero oficial. El se lo pierde. Llevo treinta años acá y no me moveré", me dijo seguro de sí mismo. Tito atendía sólo hombres, pero el estrecho local estaba lleno de magazines dirigidos al público femenino. "¿Y de dónde sacas tantas revistas?", le pregunté. "Me las trae una clienta. En realidad es la madre de un cabro chico al que le corto el pelo hace tiempo", me contó. "Se las cambio por películas", me confesó tiempo después. "En realidad. Desde la primera vez que trajo a su hijo me di cuenta que quería algo más. Siempre venía con minifaldas y abría y cruzaba las piernas constantemente mientras le cortaba el pelo al chicoco. No podía concentrarme y el pobre niño quedaba con un corte horrible. Sólo una vez esta clienta me dio la pasada. Pero me dejó vuelto loco", me reveló Tito. "Pensaba que eras maricón. Mis amigos me decían que todos los peluqueros son gay", le respondí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Hola Negro. Pasa. Siéntate ¿Cómo siempre? Ya, perfecto. ¿Qué me cuentas?", me preguntó Tito en una de mis últimas visitas. "No mucho. Siento que no voy para ningún lado. Quizás quiero raparme. Así demuestro una actitud radical", le contesté. "No, ese corte no te conviene. Perderás tu esencia, como Magallanes. Por eso decidí no ir más al estadio. El equipo ya no es el de antes", me dijo. "Es que uno va cambiando con el tiempo. ¿Te acuerdas la primera vez que vine? Era pendejo, aunque ahora lo sigo siendo. Incluso hiciste que apostara en las carreras de caballo ¿Te acuerdas? Era un dato fijo me dijiste. Aún recuerdo el nombre de la yegua esa. Domitila. Llegó última la muy perra. Perdí el poco dinero que tenía en ese entonces. Pero acá estoy", reflexioné. "¿Y has seguido viendo a la clienta adicta a tus películas?", le pregunté. "No, parece que se cambió de barrio. Como Aylwin. Pero yo seguiré acá. No me muevo de aquí", remató Tito. "Nos vemos en un par de meses entonces. Gracias Tito", le dije, y me paré y me fui.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-115713086957135942?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/115713086957135942/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=115713086957135942&amp;isPopup=true' title='44 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115713086957135942'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115713086957135942'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/09/el-peluquero.html' title='EL PELUQUERO'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>44</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-115678380493900145</id><published>2006-08-28T13:12:00.001-03:00</published><updated>2006-09-23T13:53:20.880-03:00</updated><title type='text'>ESTA NO ES UNA HISTORIA DE FUTBOL</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2453/2137/1600/maga.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 328px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px; TEXT-ALIGN: center" height="150" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2453/2137/200/maga.jpg" width="301" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;L&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;a primera vez que ví un partido de fútbol en vivo y en directo fue en el estadio Vulco, en San Bernardo. Mi padre y mi abuelo me llevaron a gritar por Magallanes, un equipo cuya gloria futbolística se había registrado en los 30. Creo que era uno de los pocos niños en la vieja galería de madera. Durante el partido una banda de viejos músicos animaba con platillos y trompetas al equipo mientras la hinchaba cantaba emocionada: "Magallanes, Magallanes, manojito de claveles (…) cuando sales a la cancha se nos estremece hasta el corazón, cuando sales a la cancha se nos estremece hasta el corazooooón". Esa vez también fue la primera que observé en vivo y en directo una "mamada". Ocurrió por casualidad. Al comenzar el partido, no pude aguantar las ganas de orinar. Mi padre, un hincha fanático del club, me dio permiso para ir al baño solo. Justo cuando me disponía a volver a mi asiento se me ocurrió pasar a un kiosco a comprar un dos en uno. Como no vi a nadie atendiendo me asomé por una escotilla y quedé en shock al ver cómo una bella joven magallánica le succionaba el pene a un tipo vestido con la polera del rival. El hombre sólo murmuraba "gol, gol, gol, ohhhh". Creo que el partido terminó 1-0 a nuestro favor. Todos ganaron.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El viernes pasado me enteré que "nuestro querido y viejo" Magallanes, como diría un relator deportivo, jugaba ese mismo día un partido crucial, ya que de perder, bajaría a tercera división. Me animé a volver al estadio, pero se me hizo tarde. Llamé a mi hermano: "Oye, dile al abuelo que a las 20.30 juega "el Maga". Si pierde nos vamos a tercera". Al igual que toda la familia, a estas alturas a nadie le importaba el club. Incluso, a través de mi peluquero, otro adicto a Magallanes, me enteré que en los últimos años sólo iban unas 500 personas a ver el equipo. Triste. "Más de la mitad de la hinchada está bajo tierra. Pero la bandidta aún toca", me dijo el peluquero hace algunos meses. "Ya, le voy a decir a mi abuelo entonces", me contestó mi hermano. En eso me acordé que este año el abuelo había sufrido un feroz infarto que casi lo mata. "No, mejor no le digamos nada. Si Magallanes pierde capaz que el abuelo se asuste demasiado", le advertí a mi hermano. A las 20.30 prendí la radio e intenté sintonizar alguna banda AM con el partido. Nada. Acto seguido, se me ocurrió llamar al diario. "Con la sección de Deportes por favor. ¿Sabe cómo va el partido de Magallanes?", pregunté. "Sí, terminó el primer tiempo. Magallanes va perdiendo 1-0", me contestaron. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Volví a llamar a mi hermano. "Oye, vamos perdiendo. Nos vamos a tercera", le dije. Mi hermano no hizo más que reírse. Mal que mal, hace algunos años él se había convertido en el primer miembro de la familia que había decidido romper con la tradición. Mi hermano, sencillamente no conocía "al Maga". Intenté sintonizar otra estación. Me cambié a F.M. Justó llegue a la Bio-Bío. En eso el conductor detiene la música y dice: "tenemos un despacho en directo desde el Estadio Municipal de La Florida. Al parecer Magallanes permanecerá en Segunda División. ¿Qué nos dice usted Rodrigo Sepúlveda?". "Buenas noches Manuel. Al parecer no. Deportes Temuco sepultó a Magallanes. Deportes Temuco succionó la ilusión de la familia magallánica. 2-0", respondió el reportero. Llamé a mi hermano por tercera vez: "Oye. Ahora sí que estamos fritos. Nos vamos. Magallanes desaparecerá. Se acabó. Perdimos. Oye, pero dime algo". "No le diré nada al abuelo", me contestó. Luego, cuando aún no me reponía de la noticia pensé en el viejo himno del equipo. Recién ahí comprendí la parte que dice que "se nos estremece hasta el corazooooón". &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al día siguiente, partí a la peluquería para concocer más detalles. "Oye Tito ¿Fuiste al estadio? Me imagino que estás triste, decepcionado", le dije a mi peluquero. "No fui. Supe que a un viejito le dio un infarto al final del partido. Un infarto. Imagínate. Mira Negro. ¿Sabes? La verdad es que ahora ando más preocupado de una clienta con la que voy a salir. Por ahora sólo necesito una buena mamada. Magallanes está muerto, pero yo no". Fin del partido.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-115678380493900145?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/115678380493900145/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=115678380493900145&amp;isPopup=true' title='26 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115678380493900145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115678380493900145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/08/esta-no-es-una-historia-de-futbol_28.html' title='ESTA NO ES UNA HISTORIA DE FUTBOL'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-115498376320402622</id><published>2006-08-07T17:40:00.000-03:00</published><updated>2006-09-23T13:54:14.953-03:00</updated><title type='text'>NO MAMES</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;H&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;ace unos meses, Carolina, una vieja amiga a la cual dejé de ver hace unos cinco años, se asomó sorpresivamente por encima de mi escritorio. Estaba igual: alta, digamos un metro setenta; muy delgada, aunque no anoréxica; pelo largo rubio y bien cuidado; lentes morados a la moda; tacos altos, medias negras, minifalda y voz extremadamente sensual. "Hola Negro. Desde la semana pasada que estoy trabajando en la oficina del lado. Las vueltas de la vida", me dijo de entrada. "Ah, qué bien. Supe que estuviste estudiando en México", le contesté. "Sí pues güey. No mames. Por allá ahora está todo chingado", me respondió con un acento mexicano forzado. Carolita tenía lo suyo y se sacaba partido. Cuando la conocí, mi amiga era católica practicante, de misa de domingo y de abiertas críticas contra la gente que tenía relaciones extramatrimoniales. Además, cada vez que podía daba su opinión en contra de los homosexuales. Su máximo referente era Juan Pablo II. También admiraba a Ronald Reagan. "Nosotros deberíamos tener un Presidente como él", me dijo una vez. Por razones que nunca entendí, se negaba a leer a Nietzsche, mientras que Bolaño le parecía una lata, al igual que Vila-Matas. Tampoco leía a autores eróticos. Sólo la llenaba Isabel Allende y a veces Fuguet. Además, odiaba los bares y las discos. "¿Y qué has hecho todo este tiempo?", me preguntó en otro de nuestros encuentros. "La verdad es que no mucho. Mi vida no va para ninguna parte, como mi blog", le respondí. "Ahh. Lo que es yo, estoy emparejada con un mexicano. El es un ingeniero top allá en el DF. Nos vamos a casar a fin de año. La próxima semana va a venir a Santiago y yo espero viajar para allá el 18 de septiembre. Así hemos estado desde que volví a Chile", me contó. Después de estos encuentros con Carolita, llamé a un amigo en común para contarle del regreso de nuestra amiga. "¿Y cómo está?", me preguntó con malicia mi compadre Julio. "Igual que siempre", le respondí. Tiempo después, Julio me contó que se había encontrado con otro conocido nuestro y también de Carolita. "Andrés me dijo que había estado viendo a la Carola. Estuvo en su departamento. Me contó que tiene el mismo cuerpo que cuando tenía 15 años", me dijo Julio. "Y qué más te reveló Andrés?", le pregunté a mi amigo. "Que se la estuvo tirando varias semanas. Me dijo que Carolita era una fiera, insaciable y salvaje. Se las sabía por libro. El Kamasutra quedaba chico. Aullaba como loca. Se pasó la mina". En todo este tiempo, Carolita omitió el nombre de Andrés y eso que sabía que alguna vez también fue mi amigo. Su silencio era entendible. Sólo para conocer más detalles, días después llamé a Andrés: "Hola. Soy el Negro. ¿Cómo estás? Tanto tiempo. Sí, es verdad. Todo normal. Oye, quería hacerte una pregunta. ¿Te has estado viendo con la Carola?". Andrés me repitió la historia que le contó a Julio. Pero me reveló un detalle no menor: "Sí, me la estuve comiendo varias veces, con salidas a moteles a la hora de almuerzo y todo. Pero me cansé. Ya sabes. La verdad es que un día, en una fiesta en Los Ladrillos, la vi con otro. Y no era su novio mexicano. Nuestra relación, si es que la puedo llamar así, era libertad absoluta, pero la Carola andaba en celo. Esa misma noche la vi jugueteando con una mina y más tarde se fue abrazada y muy cachonda con un pendejo". A la semana siguiente me encontré en el ascensor con la Carolita. Llevaba un crucifijo rojo colgado de su cuello, que le hacía juego con su mini del mismo color. También andaba con varios libros y una fotocopia del Kamasutra. "Oye, el otro día estuve hablando con Andrés", fue lo primero que le dije. Quería ver qué cara ponía. "A qué bien. ¿A qué piso vas? Yo me bajo acá", me respondió nerviosa y apurada. El ascensor paró y Carolita se bajó. Antes de que la puerta se cerrara, vi cómo Carolita se agachaba a recoger sus papeles y su cartera. Me di cuenta que lo hizo como una profesional. No dejó nada para mi pobre imaginación. No mames, pensé.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-115498376320402622?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/115498376320402622/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=115498376320402622&amp;isPopup=true' title='32 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115498376320402622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115498376320402622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/08/no-mames.html' title='NO MAMES'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>32</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-115332868186051155</id><published>2006-07-19T13:36:00.000-03:00</published><updated>2006-09-23T13:55:43.466-03:00</updated><title type='text'>EL HEMBRON</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.sewitgoes.net/corset.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.sewitgoes.net/corset.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;H&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;ace dos semanas recibí un nuevo mail de alguien que sólo se identifica como &lt;a onclick="return top.js.OpenExtLink(window,event,this)" href="mailto:calientita69@yahoo.es" target="_blank"&gt;calientita69@yahoo.es&lt;/a&gt;. Jamás reviso este tipo de correos, pero la curiosidad me ganó. Además, con sólo leer el título del e-mail, supe que merecía algo más que una muerte rápida en la papelera. "Quiero contigo", me escribió calientita; simple, clara y directa. Mi amiga virtual no me conoce, al menos eso creo. A ella me la imagino sedienta, insaciable; una yegua que siempre quiere llegar primera a la meta. Un día después de haber recibido este perturbador mail, me fui a la playa. Hace años que no recorría El Tabo. Disfruto de los balnearios pequeños, de los cerros con eucaliptos, de la arena negruzca y las olas grandes. Mientras paseaba por la costanera, escuché una voz familiar: "Hey Superstar. ¿Para dónde vas?". Hola Chumahue, le respondí a mi amigo, a quien no veía desde hace años y cuyo apodo es simplemente la abreviación de CHUcha-MAnso-HUEón. Ambos nos emocionamos y nos dimos un abrazo. ¿Cómo está tu familia? ¿Cómo está tu hermana?, le pregunté. "Bien. Todos bien. Sin novedades", me contó. ¿Sabías que tengo un primo que es amigo de tu hermana? Me dijo que ella está estudiando fotografía. "Claro. Ella está super bien, super loca eso sí. Es adicta a las fotos y a los blogs", me confesó Chumahue. Sacando cuentas, calculé que la hermana de mi amigo debería tener ahora unos 22 años. Pero desde chiquita era un "hembrón". Hace años, cuando alguien de nuestro grupillo de amigos debía ofrecer la casa para hacer algún trabajo de la universidad, todos persuadíamos a Chumahue. "Tu casa tiene un parrón", le decíamos. Sin embargo, lo interesante era el "hembrón". Recuerdo que la hermana de mi amigo estaba en el colegio, pero ya en esa época nos tenía hambrientos. Medía 1,75 y usaba su pelo castaño suelto como un caballo salvaje. Su jumper llegaba mucho más arriba de la rodilla e incluso una vez se dejó ver con unas ligas rojas. Muy atrevida. Además era bien delgada, pero tenía leche para regalar. "Un hembrón", como la bautizó un amigo. De vuelta en Santiago, llamé a Chumahue. Le dije que iba saliendo para su casa, pero me respondió que mejor nos juntáramos en un bar en la Plaza Italia. "¿Y qué has hecho en todo este tiempo Superstar?". No sé. A veces siento que no voy para ningún lado, como mi blog, le dije. Por ahora, estoy tranquilo, no quiero más fraudes en mi vida. Al poco rato, le conté sobre el correo de calientita69. Chumahue se excitó. Lo vi tan sediento que me convertí en Viejo Pascuero y le regalé un encuentro con mi amiga virtual. Calientita me había propuesto una reunión "sin compromiso" en un bar en Providencia, pero el día del encuentro me esperaba un panorama mucho mejor. Además, el pobre Chumahue tenía sed. Días después, Chumahue me llamó por teléfono. Se le notaba molesto. "Oye Superstar, tu amiga no existe. Me engañaste. Llegué al bar, esperé una hora y no pasó nada", me dijo. ¡Cómo! No puede ser. Me estás mintiendo. Calientita prometió estar ahí, aunque "sin compromisos" pues Chumahue. "No. Te estoy diciendo que no llegó. Por suerte apareció mi hermana, nos tomamos unos copetes y nos fuimos pa la casa". No te creo, le dije. "Como quieras Superstar. Nos vemos", fue lo último que me dijo mi amigo y lo último que supe del Hembrón.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-115332868186051155?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/115332868186051155/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=115332868186051155&amp;isPopup=true' title='21 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115332868186051155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115332868186051155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/07/el-hembron.html' title='EL HEMBRON'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-115090953109229765</id><published>2006-06-21T13:47:00.000-03:00</published><updated>2006-09-23T13:56:24.230-03:00</updated><title type='text'>LA MICRO CARRETERA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://le-national.com/army.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://le-national.com/army.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;E&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;l otro día caminaba por Ahumada cuando divisé a mi viejo amigo Claudio. ¿Para dónde vas Superstar?, me preguntó. Para ningún lado, le respondí, como mi blog. Al poco rato pedimos la primera ronda de shops en un bar del centro. Claudio estaba apagado. Lucía un tanto tímido y reflexivo. Su mente estaba en cualquier parte, no precisamente en Ahumada. Recién con la segunda ronda de shops mi amigo comenzó a soltarse. ¿Sabes?, me dijo, el otro día viví la peor de mis pesadillas. Salí con una minita que tenía guardada por ahí. Filete. 22 años. Bajita pero con buenas tetas y un culo de porcelana. La invité a ese restaurante de arriba del San Cristóbal. La cuenta me salió salá, pero uno hace cualquier cosa por un buen polvo ¿Verdad Superstar? Bueno. La cosa es que después de bajar estacioné el auto de mi hermano en el mirador más oscuro del cerro. Obviamente me la agarré en el acto. Los pisco-sours surtieron efecto. La verdad es que yo estaba bien puesto, Superstar. Bien puesto. Además, mientras estábamos en el mirador nos fumamos unos caños que me había movido mi primo El Huaso. La hierba nos dejó locos. Hierba de la buena. La cosa es que en el auto era un poco incómodo. Mi hermano me había pedido que no le dejara ninguna mancha, así que partimos a un motel. No sé cómo bajamos del cerro, Superstar. Se me movía todo. Tanta curva me mató, Superstar. Y mi minita no decía nada. Sólo se reía y me decía que me había pasado pa tierno. Incluso me dijo que me quería. Esa fue la primera mala noticia de la noche, Superstar. Y menos de un minuto después vino la segunda mala noticia. En Pedro de Valdivia, justo al bajar del cerro, me pararon los pacos. En resumen: reventé el alcotest, mi mina se puso a llorar, hice un escándalo y terminé en la cana ¿Qué te parece Superstar? A esas alturas ya llevábamos varios shops en el cuerpo. El alcohol estaba dentro. Bien adentro. Donde corresponde. ¿Qué te parece todo Superstar?, me volvió a preguntar Claudio ¿Sabes?, le dije, no es para tanto. A cualquiera le puede pasar. Tranquilo que no pasa nada. Pero la historia no terminó ahí ¿Sabes, Superstar? Lo que te acabo de contar no es nada si se compara con lo que vino después. ¿Después? Sí, después. Los pacos me llevaron a la cana. Dí jugo, pero después de un rato logré tranquilizarme. Le dije a mi minita que se fuera para la casa. Que yo la llamaba. Que no se preocupara. Que no era pa tanto. Después de un rato en el calabozo, que estaba entero vomitado y meao por otros borrachos como yo, me dejaron llamar a mi hermano. Le dije que me viniera a sacar. Eran como las 4.30 de la mañana. Durante la larga espera sólo pensaba en el culito de porcelana de mi minita y de lo que me perdí por culpa de la hierba del Huaso y por borracho. Una hora más tarde desperté con el cuello acalambrado y una caña de las mil putas. Volví a soñar con el culito de mi minita. Qué belleza. ¿Me sigues Superstar? Sí, claro. Bueno. La cosa es que cuando comenzaba a despertar recibí la tercera mala noticia de la noche. En vez de salir en libertad, una micro nos pasaría a recoger para llevarnos a la Capitán Yavar, donde terminan todos los borrachos como tu y yo Superstar. Cuando nos dieron la orden de dejar el calabozo no divisé a nadie conocido. Esperaba que mi hermano estuviera ahí, pero no llegó. Quizás se fue con mi minita del culito de porcelana, pensé. A los pocos minutos estaba sentado en una micro que por dentro parecía de recorrido, pero por fuera estaba pintada de verde. Un verde distinto a la hierba del Huaso. Jajajajajaa. La micro pasó por todas las comisarías de la zona recogiendo la escoria. Yo me senté al medio, pero me tocó pasillo. En eso subieron a unos lanzas, pero por suerte los dejaron en la parte de atrás de la micro. Pero el panorama cambió cuando subieron los travestis. Eran cinco. Unos locos bien altos, musculosos, afeitados y pintarrajeados. Yo no tengo prejuicio con los travestis, Superstar, y pensé que todo era normal. Por borracho me pasa, le dije a mi compañero de asiento, que se hizo el dormido el muy maricón. La cosa es que los travistis armaron una fiesta en la micro. Los piropos iban y venían. Imagínate, Superstar. Los travistis dando jugo en la parte de adelante, nosotros los más normales al medio y los delincuentes atrás. La cosa es que en la micro no iba ningún paco. Es decir, los pacos manejaban y otro iba en la puerta. Pero en el pasillo sólo viajábamos los ebrios. Y de repente, cuando pensaba que ya nos estábamos acercando a la Capitán Yavar, los travistis comenzaron a desfilar. Toqueteos y declaraciones de amor. Pero los maracos la agarraron conmigo. Intenté hacerme el dormido, pero no me resultó. Mientras dos travestis me tomaron por la espalda, el más alto intentó agarrarme el paquete. Me defendí como pude. Y nadie hacía nada, Superstar. Nadie. Cuando me vi acorralado, comencé a lanzar patadas voladoras y puñetes por doquier. Pero había sido una noche larga. Ya no me quedaban fuerzas. Si bien los travistis no pudieron hacerme la "peladilla", estos hueones no encontraron nada mejor que agarrarme a tacazos. Mira, todavía tengo las marcas. Me pegaron durante 15 minutos, pero aguanté. No perdí mi virginidad si esa es tu pregunta Superstar. Después de ese viaje inolvidable nos bajamos en la Capitán Yavar. Ahí divisé a mi hermano, quien tuvo la gran idea de ir a buscarme acompañado de mi viejo. Cuando pasé por delante de ellos no pude mirarlos a la cara. ¿Y qué pasó con tu minita? No la ví más Superstar. No la ví más.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-115090953109229765?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/115090953109229765/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=115090953109229765&amp;isPopup=true' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115090953109229765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/115090953109229765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/06/la-micro-carretera.html' title='LA MICRO CARRETERA'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-114784517670567033</id><published>2006-05-17T02:40:00.000-03:00</published><updated>2006-09-23T14:03:28.276-03:00</updated><title type='text'>ESOS MAESTROS BORRACHOS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.siicsalud.com/imagenes/i02d04020b.gif"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.siicsalud.com/imagenes/i02d04020b.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;C&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;omo este blog, el otro día caminaba rumbo a ninguna parte, cuando me topé con un viejo amigo al que cariñosamente apodamos Vómito. Como hace tiempo no nos veíamos y sin pensarlo demasiado, decidimos entrar a una shopería para ponernos al día. Antes de que llegaran las primeras cervezas mi amigo me contó que tenía una extraña enfermedad que le impedía seguir tomando. "Quizás esta es la última vez que puedo tomar", me dijo, sin demostrar mucha preocupación por su situación. Lo último que supe de Vómito era que trabajaba como constructor civil en un proyectro cerca de la Estación Central. "¿Y cómo está la constru?", le pregunté. "No, ya me retiré. Los maestros eran demasiado bravos", me respondió. "¿Demasiado bravos?". A continuación mi amigo se puso un poco pálido y comenzó a contarme una historia de sexo, lujuria y sadismo. No quise interrumpirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cuando trabajé pa la constructora esa, un grupo de trabajadores que generalmente trabajaba bajo mis órdenes y con los cuales tenían cierta confianza me contó la siguiente historia. Todo sucedió cuando El Feo (respetable estucador y con años en la empresa), me pidió un aumento de sueldo. Yo le dije ‘socio le pagamos la quincena el viernes pasado, no me diga que ya se gastó toda la plata’. Pero El Feo, deteriorado físicamente, me dijo: ‘sabe jefe, es que no va a creer, mi señora se quedó con toda la plata y no tengo ni uno ni pa la micro’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó el día y ya entrada la jornada laboral, conversé con los muchachos de la cuadrilla de concreteros y les pregunté en qué se gastaba la plata El Feo. Uno de ellos me dijo: ‘jefe si quiere saber vaya los viernes a la shopería de al frente. Ahí nos juntamos algunos a tomarnos unos vinachos’. Otro me dijo: ‘jefe hace tiempo que lo estamos invitando, vaya un día’. Entre broma y broma los maestros se fueron a sus quehaceres. Luego me encontré con uno de ellos, que resultó ser hermano de un compañero mi universidad. A él le pregunté la firme: ¿Qué hueá pasa en esa shopería? Y mi amigo me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vómito, todos los viernes de pago quincenal, un grupo de seis a ocho maestros se va a penquear a la shopería. En la esquina un grupo de travestis se apodera del lugar. Por supuesto que ya conocen de sobra a la clientela de la shopería y saludan de beso a los maestros. Ellos, a su vez, en manifiesto estado etílico entablan un diálogo amistoso con los maracos y comparten la mesa y los tragos. Mi amigo me dijo que más de alguno se ha llevado caricias gratis y alguna chupadita por ahí. Los maracos se regalan, con lo empepaos que andan, me dijo mi colega. ¿Me sigues Negrosuperstar? Mi amigo me contó que los maracos se les sientan en las piernas a los maestros y éstos se los puntean. Incluso otro maraco le agarra el paquete por debajo de la mesa y los otros maestros se ríen, piden más trago, comienza la fiesta, y salen los pitos, y piden más tragos. Los más duros se van al baño a pegarse unos jales pa soportar más el carrete, pero a los no tan vivos las copas le pasan la cuenta y no alcanzan a reaccionar ante ningún estimulo. Incluso hasta los maracos lo desprecian porque no se les para, me contó mi colega. Y ahí le pregunté a mi amigo: ‘Oye ¿El Feo es uno de los bravos y de los buenos pal hueveo?. Y mi colega me dijo que sí, que se pega en la pera pa seguir hueveando duro con los maracos y pa reaccionar cuando estos quieran sobrepasarse con él. Entonces ahí le pregunté por qué me andaba pidiendo plata un lunes. Mi amigo se rió y me contó la firme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta que cuando la fiesta ya se había armado y había un par de maestros grogis, El Feo se paró, bajó de un empujón al maraco que tenía encima y se fue pal baño pa darse un toque. El Feo entró al baño y cerró la puerta con pestillo. Mi amigo se dio cuenta y escuchó a través de la puerta un forcejeo. Al rato vio salir al maestro con su boca semi abierta y un estado de excitación que no le permitía articular palabra, claro que acompañado de dos maracos. Mi colega me contó que El Feo hace rato que viene juntándose con los maricones y que su curadera duró tanto que se despertó el sábado en un lugar desconocido, sin plata. Por eso la señora ahora lo odia.&lt;br /&gt;Pedimos la sexta ronda de chelas. Nos tomamos esos shops y nos fuimos. Fue la última vez que vi a Vómito.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-114784517670567033?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/114784517670567033/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=114784517670567033&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114784517670567033'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114784517670567033'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/05/esos-maestros-borrachos.html' title='ESOS MAESTROS BORRACHOS'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-114661213642156253</id><published>2006-05-02T18:00:00.000-03:00</published><updated>2006-09-23T14:10:38.103-03:00</updated><title type='text'>UNA NOCHE CON ISOLINA LA BAILARINA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.akademie-solitude.de/actress/scenes/marienbad.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.akademie-solitude.de/actress/scenes/marienbad.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;E&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;l otro día un amigo me dijo que este blog no iba para ninguna parte. Y le encuentro razón. Pero hace tiempo que yo tampoco voy para ningún lado. Al bote le está entrando agua. Más encima, la única amiga que me queda me dejó botado porque está revolucionada y excitada con la visita del Dalai Lama. La penúltima cosa que me dijo fue que se consiguió una acreditación para verlo en el Sheraton. Y pensar que yo creía que Su Santidad sólo hablaba en lugares místicos y secretos. Mi amiga está enamorada del Dalai e incluso me confesó que hará todo lo posible para que su gurú le traspase sus millonarios y dormidos espermios. Allá ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como me va quedando poco he tenido que recurrir a mis amistades virtuales. “Qué valiente”, me dijo, irónico, un amigo. La verdad es que desde que abrí el blog mi principal interés ha estado centrado en alguien que firma sus comentarios como Isolina la bailarina o Isolina la gogo dancer. Después de rogarle un par de semanas, Isolina me dio su correo electrónico. Sin embargo, la semana pasada me sorprendió cuando me dijo que la fuera a ver a su pega. En un comienzo pensé que Isolina me estaba mintiendo, pero de todos modos me lancé al agua. Mal que mal, soy valiente, como me recordó un amigo el otro día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isolina trabaja todos los fines de semana del año. Incluso el 1 de mayo la pilló arriba del escenario y sacándose las pocas plumas que le van quedando. Como dice su nombre, Isolina es bailarina, digamos, una &lt;em&gt;stripper&lt;/em&gt; que desde niña soñó con mostrar su talento en el Municipal, pero que por “las cosas de la vida mi huacho” terminó en El Diamante, un pequeño &lt;em&gt;nightclub&lt;/em&gt; de Recoleta cuyas dependencias también son ocupadas por un Café Internet. Extraña mezcla, pero negocio redondo para Don Francisco, el dueño y animador del lugar que admira al gordo de la Teletón. “Dispara usted o disparo yo. Mejor disparemos todos”, grita el Don Francisco de El Diamante parado en el escenario al dar por inaugurado el espectáculo de la noche. Su voz se escucha amplificada por unos precarios pero potentes parlantes. Una bola de “cristal” comienza a girar, la música sube de volumen, y sale al escenario la primera artista: Jessica la mujer 10 para todos ustedes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a El Diamante de incógnito. No quería asustar a Isolina, aunque fue ella la que me invitó para que “viera la realidad de Chile mi huacho”. El día anterior había hablado con ella durante dos horas seguidas por el chat. Ella estaba en un café Internet que queda al lado de mi pega mi huacho y yo, como de costumbre, encerrado en mi casa. Fue la primera vez que, además del &lt;em&gt;smog&lt;/em&gt;, hablamos de nuestros respectivos trabajos, de cómo ella había llegado al NoDigas y de mis cuentos que tanto le gustaban. "Tienes que escribir mi historia mi huachito. Ven a El Diamante. No te vas arrepentir”, me dijo con una voz que se escuchaba extremadamente sensual desde el chat. Así, le prometí que un día de estos me dejaría caer por Recoleta. Allá voy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que no vi el show de Jessica. Estaba muy nervioso esperando el número de Isolina. Después de Jessica desfilaron Karen, Karla y Karol, “las chicas del Ku Klux Klan”, como las llamó Don Francisco. Una hora después, fue el turno de Isolina la bailarina. En el chat, Isolina me contó que hace tiempo perteneció al elenco de Juan Antonio Labra, pero no le quise creer. Isolina es más vieja de lo que a simple vista se ve aunque su peluca negra me ayuda a verme más sexi po mi huacho. Isolina la bailarina domina a la perfección su rutina y es toda una acróbata del fierro. Incluso es capaz de contorsionarse, girar bruscamente en 90 grados y poner su cabeza al revés con sus largas y flacas piernas abriéndose y cerrándose al ritmo de &lt;em&gt;niña, te vas a enamorar&lt;/em&gt;, ese lento de Juan Antonio Labra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isolina comienza su rutina con mucha ropa y termina con muy poca. Hace volar unas plumas negras, abre sus ojos para mostrar sus pestañas postizas y deja poco a la imaginación. Para el deleite del público Isolina se saca hasta sus medias negras medias rotas y sus zapatos con terraplén con un chicle de menta pegado debajo. Pero su &lt;em&gt;performance&lt;/em&gt; es de calidad, especialmente cuando baila el pegajoso &lt;em&gt;negra mueve tu cintura, negra échate pa tras&lt;/em&gt;, el otro hit de Juan Antonio. Ahí sí que Isolina se vuelve loca, se agarra el pelo, se agacha una y otra vez y se despide con los brazos en alto. El público está conforme y yo aún no estoy seguro si Isolina bailó alguna vez con Juan Antonio. Aplaudo, me paro y le pido a Don Francisco que me deje entrar al camarín de Isolina. Ella es amiga mía. Soy su huacho.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-114661213642156253?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/114661213642156253/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=114661213642156253&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114661213642156253'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114661213642156253'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/05/una-noche-con-isolina-la-bailarina.html' title='UNA NOCHE CON ISOLINA LA BAILARINA'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-114601576901554254</id><published>2006-04-25T21:56:00.000-03:00</published><updated>2006-09-23T14:20:04.916-03:00</updated><title type='text'>LAS LOLITAS DEL TELEFERICO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.davidsanger.com/images/california/S4-220-1.bikinis.y.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.davidsanger.com/images/california/S4-220-1.bikinis.y.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;D&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;e pendejo tenía la fantasía de tirar por primera vez con una mina arriba del Teleférico, en la ruta de ida hacia la Virgen, me confesó el otro día mi amigo Juanito De Lucca, a quien cariñosamente le decimos El Billete. Pero ninguna quiso, agregó entre risas mi compadre. Hace poco fui con Juanito al cerro San Cristóbal. Las hicimos todas, como se dice ahora. En la mañana nos dejamos caer en el zoológico, donde rendimos homenaje a la elefanta Fresia, le tiramos un par de huevadas a los monos hediondos e intentamos despertar a los moribundos leones. Luego, nos tomamos el Funicular e hicimos la combinación con el Teleférico. Nos tocó un carrito rojo y comenzamos a bajar lentamente desde la Virgen. La verdad es que, debido al &lt;em&gt;smog&lt;/em&gt;, la vista a la ciudad es nula desde ese punto, por lo que nos concentramos en lo que pasaba debajo de la cabina. La piscina Tupahue sigue donde mismo, aunque en esta época su agua está verdosa y con algunos sapos. La primera vez que me bañé ahí a una mina se le cayó la parte de arriba del traje de baño. Tenía unos pezones exquisitos, me contó, alegre, El Billete. A mi hermano chico (El Billetito) se le paró y la gente se dio cuenta. El agilao se tuvo que tirar un piquero pa pasar piola, continuó Juanito, más contento aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al minuto pasamos por una plaza en la que hace años solía jugar en una especie de laberinto construido con unos tablones viejos y unas locomotoras antiguas. Adentro de ese tren una mina me lo chupó, me confesó Juanito. Eché humo como una locomotora, se río mi amigo. Poco después, levitamos por encima del Jardín Japonés. Una vez vine de noche y vi a dos tortilleras tirando de lo lindo. Me atreví y me incorporé a la escena, pero me echaron cagando, me confidenció mi compadre. A esa altura y desde esa altura todo parecía posible, pero mi amigo era un poco mentiroso. En todo caso, no quería cortar su inspiración, así que opté por responderle con monosílabos. Poco después, llegamos hasta la estación Pedro de Valdivia. Fin del viaje, pero no del paseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco rato estabamos conversando con Enrique Mena, quien lleva 14 años trabajando como operador del Teleférico Metropolitano. ¿Así que a usted le dicen El Billete? Será por lo amarrete, le dijo Mena a mi amigo, quien contestó con una risa escandalosa. No sé cómo pero de inmediato entramos en confianza con Mena, así que lo tapé a preguntas. El amable Mena nos contó que el teleférico se abrió en 1981 y que tiene 74 cabinas que avanzan a una velocidad de dos metros por segundo. ¿Cuántas parejas ha visto tirando arriba de los carritos?, le pregunté al operador, un hombre alto, flaco, de bigote ancho y con un tatuaje del Colo Colo en su brazo derecho. Mmmm ¿Quiere que le diga la pulenta? Al menos dos veces por semana, nos contestó. ¿Para qué cree que tengo estos largavistas, agregó Mena, con una sonrisa maliciosa en su rostro. Ahhhh, es bien pillo usted, le dijo El Billete. ¿Y ha visto algo interesante?, preguntó mi compadre. Mmmm. Esas parejas califas son un problema para mi. Una vez unos jóvenes casi se dan vuelta y el carro se bloqueó. Tuvimos que parar todo el sistema y ellos muy tranquilos tirando y tirando. La mina esa debe haber dejado seco al pobre joven. Era una mulata delgadita pero con un tremendo culo, suavecito. Se veía insaciable. Todavía me acuerdo, siguió Mena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué más ha visto?, continué. ¿De esas cochinadas? Sí claro. Mmmmm. Una vez, en el Jardín Japónes ¿Lo conocen, verdad? ví a un joven corriendo desesperado delante de dos lolas desnudas que se veía lo querían matar. El tipo debió correr por su vida y las jóvenes ni siquiera se vistieron. La juventud de ahora no es como la de antes, reflexionó Mena. Mi amigo se puso nervioso y le preguntó al operador si se acordaba de la cara del joven perseguido por &lt;em&gt;las lolas&lt;/em&gt;. Estaba un poco oscuro. La verdad no me acuerdo, le respondió Mena. ¿Quieren ayudarme con la última inspección del día?, nos preguntó Mena. Sí, claro. Al poco rato, estábamos de vuelta camino a la Virgen en un carrito azul. Mena y El Billete no pararon de hablar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-114601576901554254?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/114601576901554254/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=114601576901554254&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114601576901554254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114601576901554254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/04/las-lolitas-del-teleferico.html' title='LAS LOLITAS DEL TELEFERICO'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-114495521183026943</id><published>2006-04-13T15:35:00.000-03:00</published><updated>2006-09-23T14:27:59.823-03:00</updated><title type='text'>LOS VECINOS DE LA ELEFANTA FRESIA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.vivabaja.com/baja15/mailedd0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 228px; CURSOR: hand" height="156" alt="" src="http://www.vivabaja.com/baja15/mailedd0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;A&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;gapito Ramírez González lleva 40 años limpiando la mierda de la jaula de los leones en el zoológico del cerro San Cristóbal. Gracias a un dato de uno de sus primos, Agapito llegó a fines de los 60 al Parque Metropolitano de Santiago para trabajar en la primera remodelación del zoológico. En la mudanza, se nos escapó una pitón y un par de monos. Pero el administrador nos sugirió que guardáramos silencio, me contó entre risas Agapito, hoy de casi 82 años, la mitad de los cuales también se los ha pasado tomando tinto. La primera vez que fui al zoológico llegué en Funicular, la elefanta Fresia estaba viva, había dos osos polares nadando en cemento, una que otra jirafa, muchos monos de esos que se sacan las pulgas y se lamen el culo rojo y hediondo, y el mito de un gorila en la última jaula del cerro comenzaba a crecer. Seguramente ese día mis padres me compraron natur para compartir con los mandriles, mientras que mi abuela me regaló algunas zanahorias frescas para darle a las jirafas y, por qué no, a Fresia. La elefanta estaba al alcance de la mano y su sitio, construido en pendiente, se ubicaba muy cerca de una jaula en la que supuestamente había un cocodrilo. Más allá, según me contaba mi abuelo, estaba el temido gorila. Por ese entonces, Agapito debía cuidar al chimpacé, la gran atracción del zoológico después de Fresia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chimpancé nació en Gabón, pero a los pocos días fue trasladado en un barco por el Atlántico hasta Buenos Aires. Como en el zoológico bonaerense la cantidad de chimpancés era más que suficiente, el consulado chileno en esa ciudad hizo los trámites y logró llevar al tierno y simpático mono a Santiago. En un comienzo, lo pusieron en una cuna, pero luego lo destinaron a un foso de cemento adornado con neumáticos para la diversión del mono. El chimpancé, al que de cariño le digo El Loco, creció rápido. Una vez le dimos unas anfetaminas y se volvió loco. Por eso le pusimos así. Lamenatablemente la gente le tira cualquier wá al mono. Una vez le tiraron un tarro de neoprén. Ahí sí que se volvió loco ¿Se fija?, me contó Agapito. El día en que visité a Agapito, El Loco estaba en el mismo lugar de siempre, pero ya no hacía malabares con los neumáticos y sólo prefería dormir. A ratos optaba por mirar desde lo alto de su torre de madera el edificio de la &lt;em&gt;Telefónica&lt;/em&gt;. La ciudad ya no era la misma y él tampoco. Quizás estaba desesperado por un teléfono para llamar a Gabón. Pensé en comprarle un tarro de neoprén para que mitigara su angustia. Sin embargo, cambié de idea. Mal que mal, El Loco tiene sus días contados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de la tarde, los animales se durmieron. Invité a Agapito a tomarnos un pipeño en algún bar de Bellavista. Agapito aceptó de buena manera. En la casa ya no me espera nadie. Y en el zoológico ya no tengo amigos, respondió Agapito, un poco triste, un poco cansado. Entramos a El Oso Grande, uno de los tantos bares en Santa Filomena. Pensé que era la ocasión perfecta para preguntarle a Agapito por todos los mitos del zoológico. No aguanté más y me las dí de francotirador. ¿Es verdad que la marca negra en la frente que tiene el oso polar fue por un disparo después de haberse alimentado de una niña de cuatro años? ¿Es cierto que a los monos de poto colorado a veces los castigan y les dan de comer el excremento que defecan los tigres? ¿Existió alguna vez un gorila en la última jaula del cerro? ¿Es verdad que Fresia en realidad era macho? ¿Es cierto que algunos animales son arrendados en la temporada de circos por Los Tachuelas y las Aguilas Humanas? Me contaron que la otra vez se escapó la pantera negra y que terminó cerca de la Virgen. También me dijeron que los domingo una pareja se queda escondida en el zoológico para pegarse un polvo frente a la jaula de los monos ardilla. También es sabido que uno de los leones murió de tiña, que Fresia no murió de vieja (o viejo) sino que a causa de una bolsa del supermercado &lt;em&gt;Jumbo &lt;/em&gt;en su estómago. Me contaron también que antes a las cebras las estimulaban con un burro y que a los canguros les rebanaron sus órganos genitales. Y por último ¿Es verdad que el hipopótamo nunca se ve porque en realidad no existe? Agapito me miró con cierto hastío y pidió más vino. Luego, esbozó una sonrisa y me dijo: El mes que viene cerrarán el zoológico. Ya nada es como antes. ¿Se fija?.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-114495521183026943?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/114495521183026943/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=114495521183026943&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114495521183026943'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114495521183026943'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/04/los-vecinos-de-la-elefanta-fresia.html' title='LOS VECINOS DE LA ELEFANTA FRESIA'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-114349372088114372</id><published>2006-03-27T17:26:00.000-03:00</published><updated>2006-09-23T14:37:22.780-03:00</updated><title type='text'>EL VIEJO TRAVESTI</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://pub.tv2.no/multimedia/na/archive/00168/bad-santa4_168423a.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://pub.tv2.no/multimedia/na/archive/00168/bad-santa4_168423a.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;L&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;a Tía Lucy lleva 23 años vendiendo pequenes, empanadas y sopaipas en el Víctor Manuel, mejor conocido como persa Bío Bío. En la esquina de Placer con Santa Rosa, Lucy, de unos 70 años o quizás más, tiene la cara arrugada, la piel seca, las tetas caídas, bolsas en sus ojos verdes, algo de piñén en el dedo índice de su pie izquierdo y huele a cebolla. Ya chiquillos, sacar a gamba y a cien. Están calentitas las empanaditas, grita a grito pelao sábados, domingos y festivos, de las 10 de la mañana hasta las siete de la tarde. Lucy llegó al Bío Bío gracias a un dato de su amigo El Chino, a su vez amigo del amigo del actual dueño de Los Lomitos del Chino Hot, el local número 100 en Placer 980, cerca del popular El As del Churrasco, cuya especialidad es la paila marina. Lucy cuenta que ella recuerda como si fuera hoy cuando Los Prisioneros grabaron, en 1986 (quizás antes, quizás después), el video de &lt;em&gt;Muevan Las Industrias&lt;/em&gt; en los lúgubres galpones que poco antes había ocupado una industria que se fue a pique con la crisis del 82. En el video casero aparecía un Viejo Pascuero decadende dando vueltas por los galpones del persa un día nublado de los 80. Coincidentemente, mi primer recuerdo del Bío Bío, el paraíso de los juguetes para adultos y también pa los regalones, es un tipo disfrazado de Santa Claus a pleno sol paséandose por lo que hoy son galpones llenos de dvds nuevos, vinilos viejos, revistas nuevas, revistas viejas, comics nuevos, historietas nuevas, radios viejas, fierros usados, libros antiguos, biciletas nuevas, juegos de computador copiados, cds robados y una larga lista de cachureos varios. No sé si vi al Viejo Pascuero por la tele o ese día que grabaron el video en el Bío Bío, pero lo ví. Y ese es mi primer recuerdo del Víctor Manuel. Y el segundo; el olor a fritanga y a "potito". Lucy me contó que su amigo El Chino fue quien se disfrazó de rojo y barba blanca el día que grabaron casi de manera artesanal &lt;em&gt;Muevan las Industrias&lt;/em&gt;, uno de los hits del disco &lt;em&gt;Pateando Piedras&lt;/em&gt;. Se cagó de calor, pero necesitaa las moneas, me confidenció Lucy, riéndose bien fuerte. Le pagaron una cagá. Más cagaos esos cabro de Los Prisioneros. Pa que vea mijito. Detrás de tanto disfraz, se esconde el diablo, continuó. ¿Se esconde el diablo?, pensé. La conversación con Lucy terminó ahí. Vieja loca. ¿Se esconde el diablo?, seguí preguntándome. Continué caminando por Placer, hasta llegar a Victor Manuel esquina Bío Bío. Este es uno de mis lugares favoritos. Es casi como un ritual ir al persa. Siempre me gasto toda la plata que llevo. A veces en puras leseras. A veces también pienso en qué pasaría cuando vea algún objeto mio robado ahí. Quizás ahí mismo se acaba la magia. Quizás la magia no existe. Cerca de la esquina donde me encontraba parado, le pregunté a un comerciante que vendía cachureos, dónde se comían las mejores empanadas del lugar. Le pregunté por preguntar. En realidad me interesaba conversar con él, ya que hace algún tiempo vi que vendía un robot casi identíco a uno que tenía cuando niño y me interesaba saber de dónde lo había sacado. Luego, confirmé que efectivamente se trataba del mío, pero nunca supe cómo llegó ahí. ¿Empanadas? Chi, en todos laos, po. Pero las mejores son las de la Lucy. Ahí en Placer con Santa Rosa, me contestó el comerciante del viejo robot de metal. Ahhh, mire, justo pasé por ahí, le dije, haciéndome el leso. ¿Y usted conoce a la Lucy?, le pregunté. Chi, claro que la conozco. Hace años. De cuando en realidad era el Luciano. Aunque en ese tiempo no se dedicaba a las empanás. Pero hace tiempo no hablo con ella po. Porque dicen que detrás de tanto disfraz, se esconde el diablo, me respondió. Quedé sin habla. No entendía nada. Y el diablo anda por acá. Vestido de Viejo Pascuero, remató el vendedor de mi robot. Salí arrancando, navegando por Bío Bío río abajo, en busca del viajo diablo de rojo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-114349372088114372?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/114349372088114372/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=114349372088114372&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114349372088114372'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114349372088114372'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/03/el-viejo-travesti.html' title='EL VIEJO TRAVESTI'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-114291711415282597</id><published>2006-03-21T01:52:00.000-03:00</published><updated>2006-09-23T14:42:13.786-03:00</updated><title type='text'>EL SAPO COLORIN</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.wallsoffame.com/assets/images/_BATMAN__BY_G__Ra.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.wallsoffame.com/assets/images/_BATMAN__BY_G__Ra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;J&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;uan Covarrubias es &lt;em&gt;sapo&lt;/em&gt;. Todos los días, desde las ocho de la mañana, hasta las nueve de la noche, se para en Irarrázaval con Vicuña Mackenna, agarra un libreta pequeña, un Bic azul y comienza a escribir diminutos números de forma vertical. De cuando en cuando levanta los brazos y luego les indica con sus manos a los choferes de las micros un número, un código secreto, la distancia entre micro y micro, la distancia con la competencia. Este &lt;em&gt;sapo&lt;/em&gt; lleva 15 años en la misma esquina. Llegó cuando las micros aún eran de colores y promete no irse nunca más de su lugar. Antes trabajaba para la Intercomunal 24. Ahora lo hace oficialmente para la 218 y "por afuera" para la 335. Mi amigo &lt;em&gt;sapo&lt;/em&gt; es colorín, tiene barba, cejas anchas, está algo rapado y sus amigos de la esquina le dicen El Duracel, como las pilas. Hace poco, este &lt;em&gt;sapo&lt;/em&gt; me contó que la otra vez se volvió medio loco y les empezó a decir "puras hueás" y "disparates, oiga" a los choferes. Los agarré pal hueveo todo el santo día. Como el Guasón ¿Se acuerda de él?, me preguntó cagado de la risa. Les di todos los tiempos malos, continuó, y quedó la media cagada, puros tacos, oiga. Incluso los jefes comenzaron a chocar entre ellos. Le juro que no sé qué me pasó, pero me gustó, oiga, me sentía amo y señor del tránsito, oiga. Como el Acertijo ¿Se acuerda de él?. El &lt;em&gt;sapo&lt;/em&gt; también me contó, orgulloso, que hace algún tiempo unos cineastas franceses lo entrevistaron y le dijeron que aparecería en una película que obviamente nunca pudo ver; que también había visto hijos de choferes menores de edad reemplazando a sus padres enfermos de úlcera; ciegos que podían leer; &lt;em&gt;hare krishnas&lt;/em&gt; mulas y pacos pagando la micro... no eso no, jajajajaja, es broma, oiga. Pero lo que más le entretenía a Juan era anotar las frecuencias de las micros y, al final del día, sacar las estadísticas. Soy el único &lt;em&gt;sapo&lt;/em&gt; que hace eso, oiga. El único. A mí no se me acaban nunca las pilas, oiga, jajajajaja. ¿Y qué va a pasar cuando el Transantiago comience a funcionar de verdad?, le pregunté. Nada, acá en esta esquina nunca pasa nada, nada de nada, oiga.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-114291711415282597?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/114291711415282597/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=114291711415282597&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114291711415282597'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114291711415282597'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/03/el-sapo-colorin_21.html' title='EL SAPO COLORIN'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-114253464738220382</id><published>2006-03-16T15:28:00.000-03:00</published><updated>2006-09-23T14:51:48.670-03:00</updated><title type='text'>CORREO BASURA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://kalimochoweb.iespana.es/imagenes/basura.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://kalimochoweb.iespana.es/imagenes/basura.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;L&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;a "modernidad" me permite tener cuatro casillas de &lt;em&gt;mail&lt;/em&gt;: una en el trabajo, dos en &lt;em&gt;hotmail&lt;/em&gt; y una en &lt;em&gt;gmail&lt;/em&gt;. Parezco puta: uno para cada cliente. Los usos son variados; correo laboral, correo privado, correo ultraselectivo y correo basura. Hace tiempo que no abría éste último. Incluso se me había olvidado la clave. Por suerte después de un rato dí con las combinaciones de letras y números. Al abrir este correo en &lt;em&gt;hotmail&lt;/em&gt; me encontré con 141 mensajes nuevos, la mayoría muy poco interesantes. El 30% correspondía a avisos de distintas páginas &lt;em&gt;web&lt;/em&gt;, el 20% eran invitaciones a tomar cruceros por el Caribe, otro 20% eran mensajes de amigos que ya perdí, un 10% de rebotes varios, el otro 10% de avisos de viajes de última hora de &lt;em&gt;Lan Chile&lt;/em&gt; y el restante porcentaje de personas que nunca he conocido. Jamás reviso correos de gente como &lt;a onclick="return top.js.OpenExtLink(window,event,this)" href="mailto:calientita69@yahoo.es" target="_blank"&gt;calientita69@yahoo.es&lt;/a&gt; o &lt;a onclick="return top.js.OpenExtLink(window,event,this)" href="mailto:labestia666@hotmail.com" target="_blank"&gt;labestia666@hotmail.com&lt;/a&gt;, pero estaba bastante aburrido y la tarde lo ameritaba. Como suele ocurrir en estos casos, &lt;em&gt;calientita&lt;/em&gt; me invitaba a una noche virtual &lt;em&gt;hot&lt;/em&gt; y la bestia me ofrecía unirme a un grupo antiglobalización. Pero los mensajes eran muy impersonales, así que deseché esas ofertas. Seguí navegando en la página de mi correo hasta que me di cuenta que en mi lista de contactos había personas muy extrañas, nombres raros y desconocidos. Pero a diferencia de los mensajes de &lt;em&gt;calientita69&lt;/em&gt; o de la &lt;em&gt;bestia&lt;/em&gt;, las identificaciones de los contactos eran, en el fondo, normales: Andreabonta1977, El Juan, R.Mutt, Androide, Marcelo Casta y Eugenia Lopez, etc. Lo primero que pensé fue que todo se trataba de un virus. Luego, lo atribuí a una mala broma de mis amigos computines. Sin embargo, todas mis teorías se fueron a la basura cuando comprendí que alguien había estado utilizando mi correo durante mis vacaciones y que más encima ese alguien se hacía pasar por mí. Pero nada cuadraba. Nada, hasta que hice &lt;em&gt;click &lt;/em&gt;en la parte de "correo electrónico no deseado". Ahí tenía otros 46 mensajes: todos correspondientes a los contactos desconocidos de mi lista. De inmediato comencé a borrar toda esa basura, pero mi curiosidad pudo más y abrí unos cuantos correos. De éstos concluí que ahora era un joven de 22 años, alto, delgado, musculoso, estudiante de ingeniería civil y con un relativo buen futuro por delante. Además, tenía varios panoramas; una reunión en un conocido bar, un "carrete" con una compañera de escuela, un asado en la casa de R.Mutt y una invitación relativamente indecente de Andreabonita1977. También supe que este mismo fin de semana me iría con mis compañeros a un paseo a la playa y que en las vacaciones de invierno tomaría un barco mercante a Alaska. Al mismo tiempo, Androide me contaba que estaba a un paso de tener sexo con su mejor amiga, El Juan me confesaba que alguna vez pensó en pasar a mejor (o peor) vida y R.Mutt me hablaba de su aventura con Andreabonita1977. Lo más sorprendente es que también tenía un mail de mi universidad instándome a tomar ramos por internet. Poco después me dí cuenta que había pasado mucho tiempo desde que revisé por última vez este correo basura.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-114253464738220382?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/114253464738220382/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=114253464738220382&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114253464738220382'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114253464738220382'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/03/correo-basura.html' title='CORREO BASURA'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-114169921963411396</id><published>2006-03-06T22:05:00.000-03:00</published><updated>2006-09-23T15:04:04.483-03:00</updated><title type='text'>UN PEQUEÑO GRAN INFIERNO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.christianmcmanus.com/images/ahua1.jpg" border="0" /&gt;&lt;strong&gt;UNO:&lt;/strong&gt; Santiago es un infierno. Uf, y sobre todo en marzo. No quise creer en la advertencia de mi amigo. Claro, él feliz en el sur y nosotros acá, de vuelta en Santiago. Y de vuelta al &lt;em&gt;blog&lt;/em&gt;. Se agradecen los comentarios. Gracias sapos. Gracias zorras. Gracias salmones, gatos y anónimos. Intenté llamarlos, pero se me olvidó pagar el celular. Sí, la cosa estuvo más entretenida así, dejando pasar un rato. Pero la historia es otra. Y comenzó temprano. A las ocho de la mañana del primer lunes de marzo. Cerré la puerta, bajé las escaleras, crucé la calle y llegué hasta un container en la esquina del frente para sacar el permiso de circulación. Todo bien hasta que la persona que atendía me informó que debía sacarlo en la comuna en la que estoy inscrito. Pero si yo vivo acá, mire, le dije mostrándole un papel roñoso en el que aparecía mi dirección. No, ¿Sabe? Acá no lo puede sacar, me respondió. En fin. No importa. Con tal, cerca de mi trabajo, está el container de mi comuna, pensé. Al rato, llegué a ese lugar. Vengo a sacar el permiso ¿Acá es, no es verdad?, pregunté idiotamente. Sí, deme los papeles del auto. Malas noticias. En la mañana, revisando los documentos, me enteré que el certificado de gases había vencido en julio del año pasado. Por más que intenté convencer a la encargada del permiso, no se pudo. Incluso intenté un "cómo podemos solucionar esto", pero fue inútil. Sin embargo, lo peor vino un segundo después, cuando la encargada acostumbrada a este tipo de situaciones, me contó que tengo tres multas por más de 100 lucas. Son por el TAG, me dijo. En Independencia, Pedro Aguirre Cerda y San Bernardo, continuó. Al segundo, pensé: la rebeldía me costó cara. Navegar por las super autopistas sin TAG era una cosa, pero la hora de pagar siempre es otra. Mal. Desesperado intenté en vano una llamada en mi celular.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;DOS:&lt;/strong&gt; Una hora más tarde, quise solucionar el tema del teléfono móvil. Llamé al número gratuito de mi compañía. Otra sorpresa: una voz de robot me decía que las cuentas de enero, febrero y marzo no se han pagado. El servicio queda suspendido. Como desde hace seis meses la compañía no me envía la cuenta, nunca sé cuándo ni cuánto hay que pagar. Intento desde un teléfono fijo. Le cuento a otra robot que perdí la confianza en la compañía móvil. De nada me sirve el lamento. Antes de cerrar el contrato debo pagar. Pagar. Sencillito. Le digo que puedo comprobar que pagué enero y febrero porque seguramente en mi cartola sale la transacción realizada a través de red-compra. Aunque parezca increíble, el día anterior boté la carta de la cartola, obviamente sin mirarla. Pero no importa, internet es la solución. Entro a la página de mi banco, ingreso mi rut. Bienvenido estimado cliente. Pero el banco no me deja ni respirar cuando me entero que al no tener cuenta corriente tampoco tengo el servicio de cuentas on line. Estoy &lt;em&gt;off&lt;/em&gt;. No existo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;TRES:&lt;/strong&gt; Para pasar los malos ratos me fui al centro. Siete y media de la tarde. Entro a &lt;em&gt;Konica&lt;/em&gt;. ¿Revelan diapositivas?, pregunté sabiendo que en ese local sí dan ese servicio. Sí, pero no tenemos marcos. Quizás nos llegan la próxima semana, respondió el vendedor. Ahh ¿Pero está seguro que la próxima semana?, insistí. El tipo me dijo que esperara. Al minuto volvió. ¿Sabe? No sabemos cuándo nos llegan, respondió, parco. No me sirve. Necesito revelar las diapositivas antes del fin de semana. Es de vida o muerte. Entro a &lt;em&gt;Reifschneider&lt;/em&gt;. No, acá ya no hacemos eso. Joven, es que lo digital entró fuerte, me comentó una joven vendedora. &lt;em&gt;Kodak&lt;/em&gt;. No, no sé dónde revelan. Eso es muy antiguo, me dijo el vendedor de turno. &lt;em&gt;Fuji&lt;/em&gt;. No, sólo digital. Comienzo a sudar. Pero me acuerdo de Prontofoto, en el paseo Ahumada, entre Huérfanos y Agustinas. Llego al local pero &lt;em&gt;Prontofoto&lt;/em&gt; no está. Entro a &lt;em&gt;Hush Puppies&lt;/em&gt;. No, ese local quebró, me respondió el vendedor. Caos. Entro al &lt;em&gt;Dominó&lt;/em&gt;. Pienso en frío, con el estómago lleno. Me acuerdo de Foto Lab, como a tres cuadras. No, acá no y en los locales del sector tampoco. Vaya a Tenderini. Pero ya eran cerca de las 20.00. Entro con fe en otro local. La respuesta es la misma, pero un fotógrafo aficionado me dice que en &lt;em&gt;Carmen Pérez&lt;/em&gt; sí revelan diapositivas. Pero cierran a las ocho y le quedan cinco minutos. Váyase corriendo derechito por Mc Iver. Le hago caso. Corro con el completo en la carganta. A la cuadra debo parar. No puedo más. Pero sigo. Dos cuadras más. Miro la hora. 19.58. Tengo tiempo. Dos minutos. Llego a &lt;em&gt;Carmen Pérez&lt;/em&gt;. El paraiso de los fotografos. Pero Carmen no está. Un cartel indica que el local se trasladó al &lt;em&gt;Metro Los Leones&lt;/em&gt; y otro dice que Pérez remata todo. Deduzco que el local quebró. Otra vez lo digital, pienso. En un acto milagroso llego volando a Tenderini. Pero los locales están cerrando. Pregunto en uno. Sí, pero sin marcos. No me sirve. Entro a tres más. Nada. Y en el último, me dicen sí, con marcos, se las tenemos mañana. Una pequeña gran victoria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cuatro:&lt;/strong&gt; Me subo al metro. Decido que no puedo más contra el sistema. Perdí. Cuando el otro día le dije "bienvenido al sistema" a un amigo que me preguntaba por alguna isapre, realmente no sabía lo que estaba diciendo. Aún no sé cómo es el sistema, pero en el fondo sí sé. También decidí deshacerme de mi auto viejo, motivo de risa de algunos. Perdí esa batalla. Y pienso que la compañía de celular también me ganó. Deberé pagar. Pero pronto tiraré el celular (también es un modelo antiguo) al río Mapocho. También, decido que mañana mismo abro una cuenta corriente. Pienso en eso de "estamos para servirlo". Bajo las escaleras. Llego al andén. Es tarde. Eludo al gentío. Llega el tren. Esa puerta está mala, dice el chofer cuando se detiene en la estación. Y me quedo mirando cómo efectivamente la puerta no se abre. No se abre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cinco:&lt;/strong&gt; Salgo del metro. Escucho que alguien me grita "Negro, Negro". Me doy vuelta. No me acuerdo de quién es. Hola, cómo estás pos Negro. Lo miro. La verdad es que me acuerdo de él, pero no tengo fuerzas. El día ha sido largo. No, te estás confundiendo. Yo no soy el Negro, le digo poniendo mi mejor cara de serio. ¿Cómo que no eres el Negro. Pero ¿estás seguro? Si yo sé que eres, me dice. ¿Cómo no voy a estar seguro de quién soy?, insisto. Pero si yo me acuerdo de tí, eras seco pal deporte... y tocabas guitarra... y...., me dice. No, de verdad no soy el Negro. A mí no me dicen así ¿Cómo no voy a saber quién soy? Disculpa. Salgo a la superficie. Santiago no más.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-114169921963411396?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/114169921963411396/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=114169921963411396&amp;isPopup=true' title='21 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114169921963411396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/114169921963411396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/03/un-pequeo-gran-infierno.html' title='UN PEQUEÑO GRAN INFIERNO'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-113970382393023809</id><published>2006-02-11T21:17:00.000-03:00</published><updated>2006-02-11T21:23:43.943-03:00</updated><title type='text'>VOY &amp; VUELVO</title><content type='html'>gracias...&lt;br /&gt;NS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(cualquier noticia dejar acá)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-113970382393023809?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/113970382393023809/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=113970382393023809&amp;isPopup=true' title='18 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/113970382393023809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/113970382393023809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/02/voy-vuelvo.html' title='VOY &amp; VUELVO'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21155542.post-113880756383643362</id><published>2006-02-01T12:22:00.000-03:00</published><updated>2006-02-01T12:31:36.350-03:00</updated><title type='text'>El día en que veté al Liguria</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.liguria.cl/images/B/IMG_1013.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.liguria.cl/images/B/IMG_1013.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Cómo que no me vai a dejar entrar? hueón, con mis propinah pagahte la cuentela luz y ahora me vai a decir que no pueo tomarme un trago?! es su despedida de soltero, ahueonao! anda! anda a preguntarle a tu jefe. llámalo. y llama al edmundo, él me conoce. puta el hueón culiao, qué se cree, que no he venido nunca... yo inauguré esta hueá! yo venía cuando toos estos hueones no cachaban... claro ahora está de moda la cagá... ¡yo venía cuando esta hueá no era conocida! ah? qué? salta hueón! edmundo, vos me conocís, díles.... pero díles cuántas veces he venido... ¡díles!... ¡pero si estoy tranquilo, hueón, qué! él fue el que empezó con la hueá... no fui yo... ya, me voy entonces... que se vayan a la chucha!... edmundo, andate a la cresta! no vengo más! desde ahora, el liguria está vetado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Dantés&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Especial para NodigasNada&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21155542-113880756383643362?l=nodigas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nodigas.blogspot.com/feeds/113880756383643362/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21155542&amp;postID=113880756383643362&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/113880756383643362'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21155542/posts/default/113880756383643362'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nodigas.blogspot.com/2006/02/el-da-en-que-vet-al-liguria.html' title='El día en que veté al Liguria'/><author><name>Alejandro Tapia</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry></feed>
